El Papa cerró los grandes portones de bronce de la basílica de San Pedro el pasado 6 de enero cuando concluyó el Jubileo / Crédito: Vatican Media

Con el sigilo final este viernes de la Puerta Santa de la Basílica de la San Pedro, la Santa Sede completará el sellado —que incluye la obra de mampostería propiamente dicha— de las cuatro basílicas papales tras el Jubileo de la Esperanza.

El martes por la tarde tuvo lugar el rito conclusivo de cierre de la Puerta Santa de la Basílica de Santa María la Mayor. El miércoles fue el turno de la Basílica de San Juan de Letrán, mientras que este jueves 15 de enero se procede al cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pablo Extramuros.

El viernes le toca a la Basílica de San Pedro. Los llamados sampietrini, el personal de la Fábrica de San Pietro —formado por carpinteros, ebanistas y electricistas— que, normalmente se ocupan del mantenimiento de la basílica, repetirán la operación que ya han cumplido en las otras tres basílicas: levantarán el muro de ladrillos en el interior del templo  para sellar definitivamente la Puerta Santa.

Además, en la pared del templo del corazón del cristianismo se insertará en el muro la tradicional cápsula metálica (capsis), una caja de bronce, que contendrá el acta oficial de cierre, las monedas acuñadas durante el año jubilar y las llaves de la Puerta Santa. 

Estos elementos sirven como testimonio material y simbólico del Año Santo que, como subrayó el Papa en la ceremonia del pasado 6 de enero en la que cerró los grandes portones de la basílica vaticana, ha concluido en el calendario, pero no en la vida espiritual de la Iglesia Católica.

En todas las basílicas papales ha sido depositado el acta oficial del cierre de la Puerta Santa, la llave de la puerta, varias medallas pontificias que abarcan desde el último sellado, durante la conclusión del Jubileo extraordinario de la Misericordia en 2016, hasta la actualidad.