01/13/26

Mons. Raimo Goyarrola, Obispo de Helsinki / Crédito: CC BY-SA 4.0/ Kat-Fides

Un “sueño” que pronto podría hacerse realidad. Así describe el obispo de Helsinki, el español Raimo Goyarrola, la fundación de la primera escuela católica en Finlandia, donde la Iglesia Católica prácticamente desapareció tras la adopción del luteranismo en el siglo XVI, como consecuencia de la Reforma protestante.

Confiado en las manos de Dios y en la providencia, Mons. Goyarrola prevé inaugurar la escuela en agosto de 2026, en el segundo piso de una iglesia —dedicada a Santiago Apóstol— situada en la isla de Lauttasaari, situada a cinco kilómetros de la capital finlandesa. Su intención, “si la economía lo permite”, es adquirir el edificio en un plazo de tres años.

Imagen de Lauttasaari, la isla situada a 5 km de Helsinki. Crédito: Dominio público
Imagen de Lauttasaari, la isla situada a 5 km de Helsinki. Crédito: Dominio público

Empezar con 12 niños, como los apóstoles

La escuela abarcará inicialmente de primero a tercero de primaria y comenzará como un modelo de homeschooling, o educación en casa, una modalidad reconocida por el Estado. El carácter católico del centro se reflejará en su enfoque educativo, en la formación integral basada en valores cristianos y en las celebraciones de las principales fiestas del calendario litúrgico.

Aunque estará abierta a niños de cualquier confesión, el principal reto —según explica el obispo a ACI Prensa— es reunir un número suficiente de alumnos de familias católicas. “Rezo para empezar con 12 niños, como los apóstoles”, confiesa.

“Estoy emocionado, aunque es una pequeña maratón, porque en Finlandia hay que conseguir muchos permisos, es un país que funciona a base de mucha burocracia”, cuenta Mons. Goyarrola, pastor de una reducida comunidad católica en una nación profundamente marcada por el luteranismo. 

“Yo confío en Dios y esto va para adelante”

Cuando en 2023 el Papa Francisco le encargó estar al frente de la diócesis de Helsinki, el obispo vasco —que antes de aterrizar en el frío finlandés sirvió durante cuatro años en la cálida Sevilla, al sur de España—, comenzó a redactar una “larga lista” con las necesidades del pueblo de Dios en Finlandia.

El Papa Francisco con el Obispo Raimo Goyarrola. Crédito: Vatican Media
El Papa Francisco con el Obispo Raimo Goyarrola. Crédito: Vatican Media

Entre las primeras, comenta a ACI Prensa, se encontraba la construcción de una escuela católica. “Es algo que llevo en mi corazón desde hace tiempo. Las necesidades las convertí en sueños, y poco a poco seguimos adelante con fe. Yo confío en Dios y esto va para adelante”, explica sin perder la sonrisa.

El prelado afirma con confianza que “en la vida hay que ser valiente y pioneros” y asegura que no se detendrá a pesar de las dificultades. “Hay que lanzarse totalmente”, insiste Mons. Goyarrola, miembro del Opus Dei y licenciado en Medicina y Cirugía. 

“Tenemos ya dos profesoras que son muy buenas, con una experiencia muy buena. También tenemos el aula, las mesas, las sillas, tenemos ya todo, entonces ahora hay que buscar a los niños y espero que salga en agosto”, señala. 

En Finlandia hay alrededor de 20 mil católicos en una población de aproximadamente 5.5 millones de habitantes. Sin embargo, la Iglesia Católica en el país crece año tras año, no sólo por llegada de inmigrantes y refugiados, sino por el aumento de bautismos de niños y adultos y cada vez más incorporaciones de adultos de otras confesiones cristianas.

Este joven peregrinó a pie desde Sicilia al Vaticano para invitar a León XIV al monasterio español de Santo Toribio de Liébana / Crédito: Adrián Ruiz

Peregrinar a Roma durante la Edad Media podía costarte la vida. El camino estaba sembrado de maleantes y ladrones. Muchos eran víctimas de robos o, peor aún, acababan contagiados de enfermedades incurables. 

Ahora se puede viajar cómodamente en avión, autobús o coche, pero no son pocos los que durante el Jubileo de la Esperanza –que el Papa clausuró el pasado 6 de enero– han preferido avanzar lentamente, al ritmo de sus pasos, hasta la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. 

Como español, Adrián Ruiz ha atravesado a pie todo el sur de Italia desde la ciudad siciliana de Palermo, “sin dinero, sin hacer autostop y sin ningún medio de transporte. Solo caminando”, explica a ACI Prensa.

Después de caminar 2.500km, tenía las zapatillas destrozadas. Un seguidor suyo en Tik-Tok le regaló unas nuevas. Crédito: Adrian Ruiz
Después de caminar 2.500km, tenía las zapatillas destrozadas. Un seguidor suyo en Tik-Tok le regaló unas nuevas. Crédito: Adrian Ruiz

El proyecto, que ha documentado en redes sociales con el título Un camino por descubrir en Facebook y en  Instagram, se convirtió pronto en una experiencia espiritual a la que han contribuido todas las personas con las que se ha ido topando por los pueblos y ciudades que ha recorrido. 

“Cuando tenía hambre o sed, simplemente pedía pan o agua pero siempre me daban mucho más: me ofrecían alojamiento y me invitaban a una pizza”, explica. 

La muerte del Papa Francisco lo cambió todo. Ruiz tenía prevista una audiencia con él, pero, en lugar de apresurarse hacia Roma, decidió permanecer varios meses más en Sicilia para profundizar su camino interior y humano.

“Ahí fue cuando conocí de verdad el camino, sin estrés, solo encuentro con las personas”, explica.

El joven español recorrió a pie más de 800 kilómetros desde Palermo hasta Roma. Crédito: Adrián Ruiz
El joven español recorrió a pie más de 800 kilómetros desde Palermo hasta Roma. Crédito: Adrián Ruiz

Su objetivo es “sacar a la luz la bondad que hay dentro de las personas”

Su objetivo, asegura, no ha sido otro que “sacar a la luz la bondad que hay dentro de las personas”. Este joven ha experimentado como “yendo con poco y abandonándose a la providencia llegas más lejos que en ningún otro medio”. 

“Las cosas sencillas como poder darme una ducha caliente y tener el arropo de la gente con un abrazo, agua y pan, han hecho que sea una persona mejor”, asevera. Esta peregrinación, explica, “me ha permitido ver los milagros cotidianos de la vida”.

Uno de los momentos más extraordinarios de su travesía tuvo lugar en el estrecho de Messina. Fiel a su compromiso de no usar transporte motorizado, Ruiz cruzó los tres kilómetros que separan la isla de Sicilia de la península italiana sobre una tabla de paddle surf. 

El joven atravesó remando el estrecho de Messina. Crédito: Vatican Media
El joven atravesó remando el estrecho de Messina. Crédito: Vatican Media

“Estuve remando durante cuarenta minutos en unas aguas conocidas por sus fuertes corrientes y remolinos”, explica. “No me caí ni una sola vez”, recuerda aún sorprendido.

Su peregrinación está vinculada espiritualmente con San Francisco de Paola

Ya en Calabria, descubrió una coincidencia que también marcó espiritualmente su camino: había iniciado su peregrinación el 2 de abril, fiesta de San Francisco de Paola, el santo que, según la tradición, cruzó el mismo estrecho extendiendo su manto sobre el agua. “Ahí sentí que todo estaba conectado”, afirma.

En realidad, la decisión de llegar a Roma como un peregrino medieval la tomó en 2019 cuando caminó hasta el monasterio de Santo Toribio de Liébana, en Cantabria (España) , donde se custodia el mayor fragmento del lignum crucis, el mayor trozo reconocido de la madera en la que se crucificó a Jesús. 

Allí le entregaron unas semillas de ciprés, que es el árbol de la cruz de Cristo, con una misión: “Tenía que llevárselo al Santo Padre para que pudiera ser bendecido y traído de nuevo al monasterio”, detalla. 

Ruiz llegó a Roma el pasado 24 de diciembre. En esta foto, está frente al Coliseo. Crédito: Adrian Ruiz
Ruiz llegó a Roma el pasado 24 de diciembre. En esta foto, está frente al Coliseo. Crédito: Adrian Ruiz

Ruiz llegó a la capital italiana el pasado 24 de diciembre, tras más de 8 meses de camino, justo a tiempo para asistir a la Misa de Navidad, que León XIV celebró en la Basílica de San Pedro. Pero tuvo que esperar dos semanas para cumplir su promesa. 

Adrián Ruiz con el Papa León XIV el pasado miércoles 7 de enero en el Aula Pablo VI del Vaticano. Foto: Vatican Media
Adrián Ruiz con el Papa León XIV el pasado miércoles 7 de enero en el Aula Pablo VI del Vaticano. Foto: Vatican Media

Finalmente, pudo estrechar la mano del Santo Padre el miércoles 7 de enero tras la Audiencia General.  El encuentro fue breve, pero cargado de emoción. “Le dije que era un peregrino de esperanza”, relata.

También le pidió que bendijera las semillas procedentes del monasterio de Santo Toribio de Liébana, y le expresó su deseo de que algún día un Papa visite ese santuario español.

El próximo destino de su peregrinación es Asís, la ciudad de San Francisco, adonde planea caminar desde Roma cumpliendo una promesa personal: hacerlo en ayuno, avanzando apenas diez kilómetros diarios y en silencio. 











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