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La actriz española Silvia Abril. / Crédito: Pedro J. Pacheco (CC BY-SA 4.0).

Diversos cristianos, incluido el Obispo de Orihuela-Alicante, Mons. José Ignacio Munilla, respondieron a la actriz Silvia Abril que llamó “chiringuito” a la Iglesia y despreció la fe de los jóvenes durante la gala de entrega de los Premios Goya del cine español.  

La palabra “chiringuito” en España se usa con sentido despectivo hacia una organización o entidad, bien por sus fines, bien por considerarse un entramado para obtener beneficios económicos o de otro tipo.  

La comediante, hablando de la película Los domingos, sobre la vocación religiosa de una joven, que fue galardonada con algunos de los más importantes premios de la Academia Española de Cine, afirmó: “Me niego a aceptar que la juventud que sube tenga esa carencia y esa tirada hacia lo cristiano. Iba a decir lo místico, pero es que no es lo místico”.  

“Me da pena que necesiten creer en algo y se agarren en la fe cristiana. Me da pena por la Iglesia. Menudo chiringuito tenéis montado. Se acabó. Se acabó, vayan saliendo”, expuso en una breve entrevista televisiva.  

Mons. Munilla, a través de sus redes sociales, argumentó sobre el comenatario de la actriz que “la película representó la dificultad de aceptar una vocación. La gala de los Goya hizo el casting en directo… Pero Cristo no compite por premios: sigue llamando a la puerta del corazón de todos —también del que lo rechaza—. Y esa llamada desconcierta más que cualquier estatuilla”. 

Por su parte, el actor Jaime Lorente, Denver en la exitosa serie La casa de papel, que recientemente compartió su vuelta a la fe católica, quiso salir al paso en su cuenta de Instagram de algunos comentarios contrarios a Silvia Abril, defendiendo su derecho a opinar y censurando que por ello, con independencia de las formas, “la gente te asesine por redes”.  

“No sabes qué relación ha podido tener con esa religión, qué herida ha podido tener, cómo se ha podido sentir. Tienes que poder entender que tenga esa opinión sobre eso. Lo que no puede pasar es que haga ese comentario, tú sientas ofendidos tus principios, faltes a tus mismos principios y te dedique a insultar, a ejercer odio”, añadió.  

“¿Las formas? Bueno, es que las formas, eso es cuestionable siempre, siempre. Pero uno no tiene por qué ser condenado por decir las cosas de una u otra forma, aunque sean acertadas”. 

El teólogo Abel Hernández Llanos, conocido en redes sociales como “Abel de Jesús”, terció en el debate público sobre las declaraciones de Abril, diciendo: “Tú puedes estar a favor o en contra de algo y eso no lo hace ni bueno, ni malo, ni verdadero, ni falso”. 

“Silvia, rezamos por ti” 

La cuenta Con ganas de cielo en Instagram respondió con una carta, en la que argumenta las razones de los jóvenes para creer: “Nuestra fe no nace de una carencia, sino de una búsqueda profunda. ¿Quién soy yo? ¿Para qué vivo? ¿Quién me ama de verdad? No seguimos a Cristo por tradición. Lo seguimos porque hemos encontrado ese Algo que, de verdad, da sentido a nuestra vida”.  

“Decir que la fe es un chiringuito es pensar que creemos por interés. Pero la fe cristiana no promete comodidad. De hecho, todo lo contrario. Promete cruz, promete conversión, promete perdón, promete aprender a amar de verdad”, prosigue.  

Sobre la vuelta de tantos jóvenes a la fe, considera que “quizá sea hambre de sentido en un mundo que ofrece mucho, pero llena poco. Quizá sea sed de encontrar la verdad”.  

“Creemos porque nos hemos sentido mirados, perdonados y amados por alguien. Y eso lo cambia todo. La fe no tapa vacíos, los ilumina. Y descubrir a Cristo, no empobrece a la juventud, sino que la hace libre. Silvia, rezamos por ti”, concluye.  

Desde la cuenta de Alatare Brand, una marca de ropa con motivos católicos, se añade: “La fe no es muleta, es brújula cuando todo gira, Silvia. Es hogar cuando estás perdido, no un chiringuito. Y es coraje y valentía cuando no tienes miedo de ir a contracorriente”.  

“Que no te de pena. Hemos conocido un amor que no es de este planeta, que somos incapaces de comprender, pero que lo sentimos bien adentro. Uno que no da pena., uno que da esperanza. Rezaremos por ti, Silvia”. 

“¿De verdad molesta tanto que una joven crea?” 

Por su parte, el P. Javier Bailén, SJ, se dirigió a Silvia Abril con un mensaje titulado ¿Por qué molesta tanto?”, en el que se pregunta: “¿De verdad molesta tanto que una joven crea?  ¿Molesta que una chica, en vez de vivir para sí misma, quiera entregar su vida a Dios y a los demás? ¿Molesta que alguien encuentre sentido más allá del consumo, de la fama y del éxito?”. 

“Silvia, perdona, pero la Iglesia Católica no es ningún chiringuito. Es la institución que más hospitales, universidad, escuelas y obras sociales ha levantado en la historia. Que acompaña a enfermos, presos migrantes, personas solas. Es la que está en los barrios en los que nadie quiere estar. Es la que acompaña cuando se apagan todas las cámaras y todas las luces. Esa es la Iglesia”, añadió. 

Por último, el religioso deseó a la actriz que conozca la fe cristiana: “Silvia, ojalá antes de juzgar pudieras entrar y conocerla por dentro porque, en vez de chiringuito, a la Iglesia la llamarías hogar”. 

El P. Edward Pleń junto a los atletas polacos en los Juegos Olímpicos de Cortina, quienes sujetan una bandera con la frase "Jesús, en ti confío" / Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń

Capellán del equipo de Polonia en los Juegos Olímpicos desde hace 12 años, el P. Edward Pleń conserva en su memoria innumerables anécdotas junto a los atletas, a quienes ofrece sin descanso soporte espiritual y un hombro en el que apoyarse en los momentos más difíciles durante las exigentes competiciones. 

Recién llegado a Polonia de los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Cortina (Milán), el sacerdote salesiano desgrana en conversación con ACI Prensa los detalles del día a día en su particular misión junto a los deportistas quienes, asegura, “necesitan algo más” que el apoyo de psicólogos y entrenadores.

El P. Edward Pleń en los Juegos de Invierno de Cortina este 2026. Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń
El P. Edward Pleń en los Juegos de Invierno de Cortina este 2026. Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń

Dejarlo todo en manos de Dios

En los Juegos Olímpicos, explica, “las expectativas son enormes” y muchos de ellos requieren también asistencia espiritual. “Y la Iglesia, desde hace dos mil años, tiene herramientas excelentes: la Eucaristía, la Palabra de Dios, las catequesis, los Sacramentos y la Sagrada Escritura, donde pueden encontrar respuestas a las preguntas que les inquietan”.

Los deportistas —agrega—, también valoran una conversación sincera, una bendición o una oración. Todo ello, remarca el P. Pleń, debe ir acompañado de un elemento esencial: la escucha. “No sólo son deportistas, sino personas que en este mundo acelerado necesitan a quienes sepan escuchar”.

Su servicio como capellán, asegura, no requiere “grandes preparativos ni acciones extraordinarias”. Se trata de dejarlo todo en manos de Dios y comprender que el ser humano está formado por cuerpo y espíritu. “Del entrenamiento físico se encargan equipos de entrenadores, médicos o fisioterapeutas. Yo me sirvo de la experiencia de la Iglesia”, precisa.

Fotografía durante la celebración de la Santa Misa en la Villa Olímpica. Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń
Fotografía durante la celebración de la Santa Misa en la Villa Olímpica. Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń

“La Villa Olímpica es como una parroquia”

Las palabras de San Agustín resuenan con frecuencia en la cabeza del P. Pleń: “Mientras luchas, eres vencedor”, un valioso consejo que suele ofrecer a los deportistas, con quienes también habla de Jesús, del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia. Se trata, en definitiva, “de tener tiempo para ellos”, subraya. 

El sacerdote polaco asegura que “la Villa Olímpica es como una parroquia”. Cada día celebra la Santa Misa en una capilla habilitada y está siempre disponible para administrar el sacramento de la confesión. “Ellos lo necesitan”, afirma con convicción.

Evoca con especial cariño una curiosa anécdota que vivió durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, en 2014, cuando coincidió con un deportista en un teleférico. 

“Me preguntó si podía confesarle. Miré al cielo, miré hacia abajo y le respondí que no había mejor lugar para hacerlo. ¡Así que tuvo que hacer rápidamente el examen de conciencia!”, relata con una sonrisa.

El deporte y la fe

El salesiano recuerda La vida en abundancia, la carta que el Papa León XIV publicó con ocasión de los Juegos Olímpicos de Milán sobre el valor del deporte. “Son como dos tablas de piedra: es el fundamento para construir un deporte basado en la paz, la fraternidad, la amistad entre las naciones, la construcción de puentes, llevar paz donde hay guerras y odio, llevar luz donde hay oscuridad”, precisa.

Recuerda que durante los Juegos se trataron los temas importantes de la carta, incluso se reunieron en grupos de discusión. Asegura que los deportistas “están agradecidos por esas palabras”, las que define como los “mandamientos para el deporte de hoy y de mañana”, y subraya en este contexto que “el deporte no se puede separar de ningún modo de la fe”, ya que sin ella “estaría mutilado, vacío, sin valor”. 

“Los Juegos no son tiempo de guerra, sino tiempo de paz, fraternidad y amistad. Mi mayor adversario soy yo mismo: mis debilidades, miedos, mediocridad. Si no obtuve el puesto soñado, si alguien fue mejor, es señal para mí de que debo trabajar aún más, ser más paciente y humilde. Los errores o las derrotas son el fundamento de las victorias”, remarca.

El P. Edward Pleń junto al esquiador Kacper Tomasiak, quien ofreció sus medallas ante el altar. Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń
El P. Edward Pleń junto al esquiador Kacper Tomasiak, quien ofreció sus medallas ante el altar. Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń

“La fe hace milagros”

De las innumerables vivencias compartidas con los deportistas, el P. Pleń recuerda de manera especial lo ocurrido en los Juegos Olímpicos de Pekín 2022. Al finalizar la Misa, una de las patinadoras polacas se acercó al altar y depositó allí la cadena con la cruz que llevaba al cuello.

“Quería que Dios mirara mi cruz, porque para mí significa más que una medalla de oro olímpica”, le explicó más tarde al capellán.

También evoca lo sucedido en los Juegos de Invierno de Sochi, cuando una patinadora de velocidad, tras conquistar la medalla de oro, le envió un mensaje de agradecimiento: “La fe hace milagros”, escribió.

En Tokio, recuerda otra conversación especialmente profunda con una esquiadora. “Sabía lo estresada que estaba; llevaba una carga insoportable y no podía contener las lágrimas”. Tras recibir el sacramento de la confesión, al día siguiente ganó la medalla de plata y le envió un mensaje: “Gracias por el encuentro de ayer y por la oración. Esta es también la medalla del padre”.

Durante los recientes Juegos de Invierno en Cortina, también llamó la atención la fe del saltador de esquí Kacper Tomasiak, quien ofreció sus medallas a Dios ante el altar. A su lado se encontraba el P. Pleń, que lo describe como “un joven modesto, transparente, que no hace nada para aparentar”.

“Las medallas que llevó a la Misa de acción de gracias son testimonio de su profunda fe. Le pregunté: ‘¿A quién dedicas las medallas?’. Y me respondió: ‘A Dios, si quiere aceptarlas’”.

El P. Edward Pleń junto una de las atletas en Milán. Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń
El P. Edward Pleń junto una de las atletas en Milán. Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń

Los valores del deporte y San Juan Bosco

Nacido en el pequeño pueblo de Warnice, al noroeste de Polonia, el P.  Edward Pleń ingresó  en el noviciado de la Sociedad Salesiana en 1971. Después de estudiar filosofía y teología en el Seminario Mayor Salesiano de Ląd, recibió la ordenación sacerdotal el 12 de junio de 1979. 

Más tarde se trasladó a Roma, donde estudió patrística y filología clásica. A su regresó, trabajó en Łódź y en Varsovia, con niños y jóvenes, donde dirigió el Centro Vocacional Salesiano y fundó la Organización Deportiva Salesiana, cuyo objetivo es, como enseñaba san Juan Bosco, educar a los jóvenes como “honrados ciudadanos y buenos cristianos”.

null / ACI Prensa

La tradición de la Iglesia Católica ha asignado una devoción especial a cada mes del año, y marzo está dedicado al gran San José, casto esposo de la Virgen María y patrono de la Iglesia Universal.

San José es conocido como el “santo del silencio” porque la Sagrada Escritura no recoge ninguna palabra pronunciada por él, pero sí sus obras, su fe y su amor, que influenciaron en Jesús y en su santo matrimonio.

Santa Teresa de Jesús y su devoción a San José

Una de las santas que más propagó la devoción a San José fue Santa Teresa de Jesús, quien se sanó por intercesión del santo de una enfermedad que la tenía casi paralizada y que era considerada incurable.

Santa Teresa solía decir que “otros santos parece que tienen especial poder para solucionar ciertos problemas. Pero a San José le ha concedido Dios un gran poder para ayudar en todo”.

Hacia el final de su vida, la santa carmelita resaltó que “durante 40 años, cada año en la fiesta de San José le he pedido alguna gracia o favor especial, y no me ha fallado ni una sola vez. Yo les digo a los que me escuchan que hagan el ensayo de rezar con fe a este gran santo, y verán qué grandes frutos van a conseguir”.

San José y el Papa Francisco

El Papa Francisco dedicó varias reflexiones a San José. De hecho, eligió precisamente la Solemnidad de San José, el 19 de marzo de 2013, para iniciar su pontificado.

Asimismo, fue él quien, a través de un decreto de la Congregación —hoy Dicasterio— para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, decidió realizar una pequeña modificación en las oraciones de la Misa para alentar la devoción a este santo.

Concretamente, con esta modificación, San José es mencionado en las Plegarias Eucarísticas II, III y IV de la tercera edición típica del Misal Romano, colocándose después del nombre de la Virgen María.

En diciembre de 2018, en la homilía de la Misa que pronunció en la Casa Santa Marta, el Papa comentó sobre San José: “De este hombre que se hizo cargo de la paternidad y del misterio se dice que era la sombra del Padre: la sombra de Dios Padre. Y si Jesús hombre aprendió a decir 'papá', 'padre', a su Padre que conocía como Dios, fue gracias a que lo aprendió de la vida, del testimonio de José: el hombre que custodia, el hombre que hace crecer, el hombre que lleva adelante la paternidad y el misterio, que no toma nada para sí mismo”.

Además, el Pontífice convocó un Año de San José desde el 8 de diciembre de 2020 hasta el 8 de diciembre del 2021, para conmemorar los 150 años del decreto Quemadmodum Deus, por medio del cual el Beato Pío IX declaró a San José patrono de la Iglesia.

Para ello, el Papa Francisco escribió la carta apostólica Patris corde, en la que explicó que establecía ese Año para “que todos los fieles, siguiendo su ejemplo (de San José), puedan fortalecer cotidianamente su vida de fe en cumplimiento pleno de la voluntad de Dios”.

“Todos pueden encontrar en San José —el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta— un intercesor, un apoyo y una guía en tiempos de dificultad”, puntualizó el Papa.

León XIV y las virtudes de San José

En el Adviento de 2025, su primero como Pontífice, el Papa León XIV destacó las virtudes de San José de cara a la Navidad: “Piedad y caridad, misericordia y abandono”.

“Son actitudes importantes, que educan el corazón al encuentro con Cristo y con los hermanos, y que nos pueden ayudar a ser, los unos para los otros, pesebre acogedor, casa confortable, signo de la presencia de Dios”, dijo León.

La historia de José, resaltó, es “una página muy hermosa de la historia de la salvación, cuyo protagonista es un hombre frágil y falible —como nosotros— y, al mismo tiempo, valiente y fuerte en la fe”.

El Papa León entra en la Sala Clementina para el encuentro con las comunidades de cuatro seminarios de España. / Crédito: Vatican Media.

En un encuentro con las comunidades de cuatro seminarios españoles, que tuvo lugar este sábado 28 de febrero en la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano, el Papa León XIV invitó a los seminaristas a cultivar una visión sobrenatural para “aprender a reconocer la acción de Dios en lo concreto de cada jornada”.

El Santo Padre trajo a colación una frase de G.K. Chesterton para orientar su mensaje: “Quita lo sobrenatural y no encontrarás lo natural, sino lo antinatural” (Herejes, VI), a partir de la cual aseguró que “el hombre no está hecho para vivir cerrado en sí mismo, sino en relación viva con Dios”.

“Cuando esa relación se oscurece o se debilita, la vida comienza a desordenarse desde dentro. Lo antinatural no es sólo lo escandaloso, basta con vivir prescindiendo de Dios en lo cotidiano, dejándolo al margen de los criterios y de las decisiones con los que se afronta la existencia”, dijo ante los seminaristas de Alcalá de Henares, Toledo y el Interdiocesano de Cataluña y Cartagena.

El Papa señaló que el seminario “es siempre un signo de esperanza para la Iglesia” e invitó a los jóvenes a repasar la carta que envió al seminario de San Carlos y San Marcelo en Trujillo (Perú), en noviembre de 2025, donde explica que el sacerdocio es “un don total de la existencia”.

“¿Qué podría haber más antinatural que un seminarista o un sacerdote que habla de Dios con familiaridad, pero vive interiormente como si su presencia existiera sólo en el plano de las palabras, y no en el espesor de la vida?”, preguntó el Papa León en su mensaje de este 28 de febrero.

“Nada sería más peligroso que acostumbrarse a las cosas de Dios sin vivir de Dios. Por eso, en el fondo, todo comienza —y vuelve siempre— a la relación viva y concreta con Aquel que nos ha elegido sin mérito nuestro”, agregó.

Para el Papa, tener visión sobrenatural “no significa huir de la realidad, sino aprender a reconocer la acción de Dios en lo concreto de cada jornada; una mirada que no se improvisa ni se delega, sino que se aprende y se ejercita en lo ordinario de la vida”, remarcando que esta cualidad es especialmente importante en quien actuará in persona Christi, por lo que debe ser cultivada desde las etapas formativas.

“Esta mirada creyente de la realidad necesita traducirse cada día en opciones concretas de vida; de lo contrario, incluso las prácticas intrínsecamente buenas —como el estudio, la oración, la vida comunitaria— pueden vaciarse interiormente y desnaturalizarse, volviéndose mero cumplimiento”, añadió.

Para evitar este peligro, recomendó nuevamente ejercitarse en la práctica de la presencia de Dios que, aseguró, “mantiene el corazón despierto y la vida constantemente referida a Él”.

Además, pidió no confundir la fecundidad de la vida en el seminario con “la intensidad de las actividades o con el cuidado meramente exterior de las formas”, porque esta “no da fruto por lo que se ve, sino por lo que está profundamente arraigado en Dios”.

“En el fondo, la mirada sobrenatural nace de lo más sencillo y decisivo de la vocación: estar con el Maestro”, dijo el Papa León. “Ese es el fundamento de toda formación sacerdotal, permanecer con Él y dejarse formar desde dentro; ver a Dios actuar y reconocer cómo Él obra en la propia vida y en la de su pueblo”, comentó.

“El verdadero protagonista de este camino es el Espíritu Santo, que configura el corazón, enseña a corresponder a la gracia y prepara una vida fecunda al servicio de la Iglesia. Todo comienza ahora, en lo ordinario de cada día, allí donde cada uno decide si permanece con el Señor o intenta sostenerse sólo en sus propias fuerzas”, añadió el Santo Padre.

Por último, agradeció a los jóvenes seminaristas “generosidad de haber decidido seguir al Señor”, asegurándoles que no lo hacen solos, sino acompañados por la Santísima Virgen y por la Iglesia.

Piden al Papa León que visite la Abadía de Montserrat

Tras el encuentro, el Obispo de Sant Feliu de Llobregat, Mons. Xabier Gómez, dijo al Papa León que “si Dios quiere y el programa lo permite, estariamos muy contentos de recibirlo en Montserrat”.

La posible visita del Santo Padre a la icónica abadía ubicada en Barcelona se enmarcaría en el recién confirmado viaje apostólico a España, que tendrá lugar del 6 al 12 de junio.

“Ahora los dejamos en manos de la Virgen”, expresó Mons. Gómez a través de un video publicado en la cuenta de X de la diócesis. Sobre la audiencia con León XIV, aseguró que “ha sido muy interesante y hemos salido muy contentos”.

“Se han confirmado en la fe y también en la vocación”, dijo refiriéndose a los seminaristas, quienes recibieron “un mensaje precioso”.


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