Ártículos Más Recientes

Papa Pío IX / Crédito: Dominio Público - Wikimedia Commons

Cada 7 de febrero celebramos al Beato Pío IX, quien fue Papa entre 1846 y 1878, en una época marcada por ideologías e intereses político-militares en Europa, que provocaron cambios radicales y le trajeron dificultades a su pontificado, obligándolo incluso a escapar de Roma para salvar su vida.

Por un lado, el florecimiento de ideas anticlericales, liberales y que consideraban a las regiones de Italia como una sola nación cobraban más fuerza, mientras que en la región del Piamonte (al norte), por ejemplo, se suprimieron monasterios, las órdenes religiosas fueron expulsadas y varios obispos fueron arrestados. En otros gobiernos europeos los concordatos (acuerdos con el papado) fueron abolidos. 

En 1848, el Papa nombró como primer ministro de los Estados Pontificios al laico y economista Pellegrino Rossi, quien fue asesinado. Además, los revolucionarios realizaron disparos contra el entonces Palacio Papal del Quirinal en Roma, matando al secretario personal del Papa. 

Pío IX decidió huir disfrazado y se fue hasta Gaeta, al sur de Roma. Retornó en 1850 con ayuda de algunos príncipes católicos e intervención francesa. No obstante, perdió los Estados Pontificios y su autonomía y libertad se vieron amenazadas, por lo que se proclamó "prisionero". 

Durante su misión al servicio de la Iglesia, convocó al Concilio Vaticano I, en el que se buscó defender la fe y contrarrestar los errores del racionalismo, el materialismo y los ateísmos modernos.

Según indica Vatican News, sitio web oficial de noticias del Vaticano, el hoy beato solía rezar la siguiente oración "contra el error":

Dulcísimo Jesús, nuestro Divino Maestro, 
Tú que siempre hiciste vanas las infames artimañas de los fariseos 
con las que a menudo te asaltaban, 
destruye las tramas de los malvados y de todos aquellos que 
en la mezquindad de sus almas buscan seducir 
y abrumar a Tu pueblo con sus falsas sutilezas. 
Ilumínanos a todos, tus discípulos, con la luz de tu gracia, 
para que no nos corrompamos con la astucia de los sabios de este mundo. 
Sabios que esparcen por todas partes sus errores, sus malvados sofismas; 
para arrastrarnos también a nosotros a su abismo. 
Concédenos la luz de la fe tan fuerte 
como para desenmascarar las trampas de los malvados, 
para creer firmemente en los dogmas de tu Iglesia,
y para rechazar con constancia las máximas engañosas.

Este artículo se publicó originalmente el 7 de febrero de 2024 y ha sido actualizado para su republicación.

El P. Salvador Valera, el "Cura Valera", nuevo beato español. / Crédito: Diócesis de Almería.

El P. Salvador Valera, o simplemente el Cura Valera, ya es beato. Conocido como el “Cura de Ars español”, este sacerdote del siglo XIX, que dedicó su vida a servir a los demás, especialmente a los más necesitados, ha sido hoy elevado a los altares en Almería, España.

“Una vida dedicada a tantas personas, especialmente a los enfermos, los pobres y los necesitados que recorrían las calles y habitaban las casas de esta tierra”, dijo en su homilía de la Misa de beatificación el Cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, quien llegó hasta la localidad de Juércal-Overa en Almería, para presidir la Eucaristía.

Reflexionando sobre el ejemplo de Cristo que entrega su vida por los otros, el purpurado destaca como el Señor, a quien siguió el Cura Valera en su vida cotidiana, dona su vida “para hacerla como una raíz de la que podamos alimentarnos”.

Ante diversas circunstancias difíciles de su época, como epidemias de cólera, terremotos y desastres naturales como los de 1863, el Cura Valera estuvo con la gente, “visitando a los enfermos, socorriendo a los más débiles, asistiendo a los ancianos. ¡Esto es, ante todo, el cuidado de las almas!”.

Según Vatican News, el cardenal destacó que con su ejemplo, el nuevo beato mostró que “sólo el amor hace posible un conocimiento verdadero, renovado, interior y profundo”.

El purpurado subrayó finalmente que el Cura Valera “fue un Evangelio viviente: lo miró todo y a todos con los ojos de Jesús; lo amó todo y a todos con el corazón de Jesús. Es un modelo y un ejemplo para nosotros. Esta es también la misión de los santos”.

¿Quién es el Cura Valera, el nuevo beato español?

Salvador Valera Parra nació el 27 de febrero de 1816 en Huércal-Overa, donde hoy ha sido beatificado, en una familia pobre. Falleció allí mismo en 1889; y allí también fue párroco.

Estudió en el Seminario de San Fulgencio de Murcia, en la Diócesis de Cartagena, a la que entonces pertenecía su parroquia. Fue ordenado sacerdote con sólo 24 años, el 4 de abril de 1840, y ejerció su ministerio en las parroquias de Alhama de Murcia y Cartagena hasta que en 1868 regresa como párroco a su pueblo natal.

Repartía su comida y vestidos, cuidaba enfermos, auxiliaba moribundos, en especial durante una gran epidemia de cólera que sucedió en aquellos años. El recuerdo de su solicitud pastoral se ha perpetuado desde su fallecimiento en las casas de su pueblo, de donde es natural el Obispo de Getafe, Mons. Ginés García Beltrán. 

Junto a los obispos de Almería, Mons. Antonio Gómez Cantero y Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, han publicado una carta conjunta con motivo de la beatificación en la que destacan su humilde servicio.

“Nuestro Cura Valera era un hombre que, aparentemente, no hizo nada extraordinario. No escribió nada, no fundó nada, no se recuerdan ninguno de sus sermones, pero su presencia, manifestada en las historias mantenidas en el tiempo, nos lo muestran como un párroco entregado a su pueblo, en fidelidad, en humildad, y cuidando a sus fieles desde la caridad”, describen los prelados.

Su causa de beatificación se inició en 1991. El Papa Francisco reconoció sus virtudes heroicas en 2021 y, en 2025, el Papa León XIV aprobó un milagro obrado por su intercesión: la curación inexplicable de un bebé prematuro que nació sin signos vitales aparentes. El médico que lo atendía rezó por la mediación del ahora beato.

null / Santa Águeda, 5 de febrero / ACI Prensa

Cada 5 de febrero la Iglesia recuerda a Santa Águeda de Catania -a veces también llamada “Ágata”-, una joven que consagró su virginidad a Dios y que murió martirizada durante la persecución organizada por el emperador romano Decio en el siglo III.

Águeda nació en Catania, Sicilia, sur de Italia, hacia el año 230. Como muchas mujeres de su tiempo, decidió consagrar su vida a Jesucristo manteniéndose virgen.

Desposada con Jesucristo

En los días de la persecución de Decio, el procónsul Quintianus (Quinciano), gobernador de Sicilia, se enamoró de Águeda y la pretendió en matrimonio. Sin embargo, la joven rechazó cada una de sus propuestas.

Las constantes negativas incomodaron tremendamente al procónsul, quien ordenó que fuese llevada a un prostíbulo como castigo. Contra lo que Quintianus esperaba, en aquél triste lugar, Águeda se las arregló para evitar toda ocasión que pudiera poner en riesgo la promesa que le había hecho al Señor. Y, como si esto fuera poco, muchas mujeres sometidas a ese mundo que las trataba como mercancía se convirtieron a Cristo y salvaron sus vidas.

Puesto sobre aviso, Quintianus mandó someter a Santa Águeda a una seguidilla de mofas e insultos, y luego ordenó que fuera torturada. Sus verdugos, en un arranque de insanía, le cortaron los senos. Cierta hagiografía conserva sus palabras ante tamaña maldad: “Cruel tirano, ¿no te da vergüenza torturar en una mujer el mismo seno con el que de niño te alimentaste?”.

Curada por San Pedro, fortalecida por la Iglesia

La tradición señala que Águeda logró sobrevivir milagrosamente a los espantos y crueldades que se cometieron con ella, y se dice que, durante la noche en la que se desangraba, el apóstol San Pedro se le apareció para curar sus heridas y animarla a permanecer firme.

Al amanecer, cuando los guardias se percataron de que la mujer estaba repuesta, los verdugos reanudaron las torturas y Águeda acabó entregando la vida. Era el día quinto del mes segundo (5 de febrero) del año 251.

El milagro del Etna

Al cumplirse un año del martirio de Santa Águeda, el volcán Etna entró en erupción. La lava que podía expandirse por las faldas del volcán amenazaba con destruir Catania. Entonces, algunos de sus pobladores, quienes recordaban con afecto y admiración a la joven mártir, pidieron su intercesión para que se detenga la furia de la naturaleza.

Milagrosamente, el mar de roca encendida y ceniza que empezó a desplazarse jamás alcanzó la ciudad. En agradecimiento, Catania y otras ciudades aledañas eligieron a Águeda como santa patrona.

Patronazgo e iconografía tradicional

Hoy, los devotos de Santa Águeda piden que interceda por las mujeres que tienen partos complicados o problemas con la lactancia. También la invocan quienes sufren dolencias en el pecho. Asimismo es considerada protectora de las mujeres y patrona de las enfermeras.

En la iconografía tradicional, Santa Águeda suele ser representada con la palma del martirio -la palma de la victoria- en la mano, o sosteniendo la bandeja en la que colocaron sus pechos.

Si quieres saber más de Santa Águeda, te recomendamos este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/Santa_Agata.

El Papa, asomado este domingo al balcón de su estudio privado en el Palacio Apostólico / Crédito: Vatican Media

León XIV manifestó este domingo, tras el rezo del Ángelus, su profunda preocupación por el agravamiento de las tensiones entre Cuba y los Estados Unidos, en un contexto marcado por nuevas medidas adoptadas por la Administración estadounidense que amenazan con endurecer aún más la ya delicada situación de la isla.

"Queridos hermanos y hermanas, he recibido con gran preocupación noticias sobre un aumento de las tensiones entre Cuba y los Estados Unidos de América, dos países vecinos", afirmó el Pontífice ante los fieles reunidos en la plaza de San Pedro.

En su intervención, el Papa se unió explícitamente al llamamiento de los obispos cubanos y exhortó a las partes implicadas a optar por la vía del diálogo. "Me uno al mensaje de los obispos cubanos, invitando a todos los responsables a promover un diálogo sincero y eficaz para evitar la violencia y cualquier acción que pueda aumentar los sufrimientos del querido pueblo cubano", subrayó.

El Santo Padre encomendó además al pueblo cubano a la protección de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de la isla. "Que la Virgen de la Caridad del Cobre, madre de todos los hijos de esa amada tierra, los asista y los proteja", añadió.

Las palabras del Pontífice llegan después de que Washington publicara, a última hora del jueves, una orden ejecutiva con la que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado la presión económica sobre Cuba mediante una estrategia de asfixia petrolera.

El documento contempla la posibilidad de imponer aranceles a los países que suministren crudo a la isla, una medida que busca aislar energéticamente al régimen castrista, ya debilitado tras el fin de los envíos procedentes de Venezuela.

En la orden ejecutiva, la Administración estadounidense justifica estas decisiones alegando que Cuba mantiene una política hostil hacia su vecino del norte, hasta el punto de constituir —según el texto— una "amenaza nacional" para Estados Unidos.

Las teresianas celebraron la Eucaristía de inicio del 150 aniversario en la Basílica del Pilar de Zaragoza (España). / Crédito: Compañía de Santa Teresa.

La Compañía de Santa Teresa de Jesús (teresianas) fundada por el sacerdote español San Enrique de Ossó, ha iniciado los actos del 150 aniversario de su fundación, inspirada en una larga noche de desvelo el 2 de abril de 1876. 

Casi tres meses después de aquel día, en la solemnidad del Sagrado Corazón, nueve jóvenes se comprometieron a vivir en comunidad iluminadas por la figura de Santa Teresa y la misión de regenerar el mundo a través de la educación.  

El pasado 27 de enero, la Catedral Basílica de la Virgen del Pilar en Zaragoza acogió una Eucaristía de apertura del 150 aniversario de una obra esencialmente educativa que abrió su primer colegio en 1877 y que hoy está presente en más de 20 países de América, Europa y África. 

La Compañía de Santa Teresa de Jesús se configura canónicamente como un instituto religioso apostólico de derecho pontificio y por sus diversas obras educativas han pasado más de 64.000 alumnos. Con la colaboración de casi 7.000 laicos, las teresianas dirigen 83 colegios, la mayoría de ellos en la América hispana.  

Su coordinadora general, la hermana Ángela Cuadra, expresó al inicio de la Eucaristía presidida por el Arzobispo de Zaragoza, Mons. Carlos Escribano, que este aniversario quiere celebrar “una historia tejida por el Espíritu con la diversidad de tantos hilos de entrega, servicio, audacia evangélica y fidelidad”. 

Asimismo, subrayó que este jubileo de la familia teresiana ha de entenderse como “un nuevo comienzo, un volver al ‘amor primero’, una invitación a dejarnos renovar por la inspiración fundante, a recrear el sueño de Enrique de Ossó. Una invitación a escuchar con nuevo ardor la llamada a seguir ‘enteresianando’ el mundo allí donde la vida nos ha sido confiada y donde está más amenazada”. 

“El tiempo urge y apremian las circunstancias” 

El lema escogido para celebrar el aniversario es que “el tiempo urge y apremian las circunstancias”, frase inspirada en palabras de su fundador. Con él quieren responder “a los desafíos actuales con audacia evangélica, prontitud y generosidad”, según expresó la hermana Cuadra en un comunicado.  

Por otro lado, el logo de los 150 años de la fundación de las teresianas, que representa una urdimbre de hilos entrelazados, simboliza una historia tejida por las personas que han formado parte este instituto en el pasado y el presente y que se mantiene abierta, dejando “espacio para los hilos que vendrán y que seguirán entrelazándose de forma creativa y novedosa”. 

“Inspiración, sentido y esperanza” 

El programa de actos se ha dividido en tres etapas tituladas Inspiración, Sentido y Esperanza.  

La primera, que tratará de hacer memoria de lo vivido hasta ahora, abarcará hasta el 2 de abril, el “día de la inspiración” de San Enrique de Ossó.  

En la segunda, se buscará fortalecer la identidad y el sentido de pertenencia de los miembros de la familia teresiana, consagradas y laicos, y tendrá lugar un encuentro internacional del 20 al 21 de junio de 2026. En él, consagrarán la institución a la Virgen de Montserrat, recorrerán los lugares en los que se inició esta misión apostólica en Tortosa y tratarán de escudriñar la forma de que nazcan nuevas obras teresianas en el futuro.  

Esta visión de futuro es la que ocupará a la institución teresiana en la tercera parte del 150 aniversario, enfocada en la esperanza.  

Además, a lo largo de este año compartirán cada día 15 de mes una oración, siguiendo la intuición de su fundador que promovía que este día se consagrara a orar, reflexionar y poner la vida en manos del Señor.  

Hermanos Franciscanos

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.