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Bandera de Francia. / Crédito: Anthony Choren / Unsplash.

El asesinato del joven francés Quentin Deranque, convertido al catolicismo y comprometido con la vida pastoral, presuntamente a manos de activistas de extrema izquierda, ha provocado una profunda conmoción en Francia.

El joven, de 23 años, falleció en un hospital de Lyon el pasado 14 de febrero, después de haber sido brutalmente golpeado dos días antes durante una conferencia propalestina organizada por el partido de izquierda La France Insoumise en el Instituto de Estudios Políticos de Lyon.

Las autoridades continúan investigando los hechos para identificar a los responsables del ataque, aunque las primeras hipótesis apuntan a que podrían estar implicados miembros de la llamada Guardia Joven, colectivo ligado a la organización política que convocó el acto, presentado por la eurodiputada de extrema izquierda Rima Hassan. 

El joven, conocido por su activismo provida, apasionado del tenis y estudiante de filosofía —según precisó su abogado, Fabien Rajon— había acudido al evento con la intención de manifestarse pacíficamente junto al colectivo Némesis, fundado en 2019 con el objetivo defender los derechos de las mujeres de Occidente frente a determinadas corrientes del feminismo contemporáneo.

Miembro de la parroquia de San Jorge de Lyon, el Quentin pertenecía asimismo a la congregación tradicionalista Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP). Durante un homenaje celebrado el 15 de febrero en la iglesia de San Jorge, el párroco P. Laurent Spriet instó a rezar por su alma y subrayó que ahora “es momento de compasión, de respeto, de oración y de dejar a la policía y la justicia que hagan su trabajo”.

Según indicó el abogado del joven a la prensa local, Quentin habría sido víctima de una “emboscada metódicamente preparada” por individuos “organizados y entrenados, muy superiores en número y armados, algunos con el rostro cubierto, que habrían realizado un reconocimiento previo” y contado presuntamente con la colaboración de terceros.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, instó a la calma tras el ataque y defendió que “ninguna causa ni ideología justificará jamás matar”.

Por su parte, la diputada francesa Marine Le Pen instó al Gobierno de Francia a que abandone “su pasividad frente a milicias de extrema izquierda que, desde hace años, amparándose en la complacencia y el respaldo de partidos como La France Insoumise, multiplican en el espacio público las intimidaciones, amenazas y agresiones”.

“La democracia no puede seguir tolerando a quienes pretenden destruirla. Dada la gravedad de las amenazas y las intenciones criminales claramente manifestadas, el Gobierno debe considerar a estas milicias como grupos terroristas. Ello implica que sean tratadas como tales y que se les aplique la legislación y la normativa vigentes en la materia”, escribió en su perfil de X.

Tras el fallecimiento del joven, enfatizó que “al dolor insondable que supone la pérdida de un hijo no debe añadirse la insoportable impunidad de los responsables de este linchamiento. Corresponderá a la justicia juzgar y condenar con la mayor firmeza este acto criminal de una violencia inaudita”.

El Papa León XIV. / Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN.

Más de 200 cófrades de la Confederación Nacional de las Misericordias de Italia fueron recibidos este sábado por el Papa León XIV en el Palacio Apostólico del Vaticano. En el encuentro, el Santo Padre aseguró que “una auténtica vida de fe no puede reducirse a una espiritualidad desencarnada”.

Las Misericordias son compañías o fraternidades de toda Italia, fundadas en Florencia en 1244 por San Pedro Mártir, con el objetivo de “llamar a los hombres a volver a las verdades superiores que enseña el Evangelio”, especialmente la caridad. Desde sus orígenes, los cofrades se han dedicado a traducir en la vida cotidiana las siete obras de misericordia corporales.

Aún hoy, el servicio de las Misericordias continúa en las formas de la sanidad de emergencia, el apoyo social, la protección civil y la cercanía a las personas más frágiles, manteniendo intacto el vínculo entre caridad, comunidad y testimonio evangélico.

Reflexionando sobre la virtud de la caridad, el Papa León dijo que “una auténtica vida de fe no puede reducirse a una espiritualidad desencarnada, sino que necesariamente fluye hacia la sensibilidad hacia las necesidades de los demás y hacia un servicio generoso”.

“Pienso en tantos hermanos y hermanas suyos que han pagado personalmente, incluso a un alto precio, su fidelidad a la tarea que se les asignó: a ellos va nuestro más profundo agradecimiento y nuestras oraciones”, agregó.

Además de los cófrades de toda Italia, participaron también delegaciones internacionales de Ucrania, Albania, Polonia y Tierra Santa. La delegación estuvo encabezada por el presidente de la confederación, Dr. Domenico Giani.

El Santo Padre resaltó la labor histórica de las Misericordias, comparándola con una semilla de la que “brotó y creció el gran árbol” que se extendió por Europa y luego en América. Dijo que su misión está fundamentada en el Bautismo y que, por lo tanto, es una sacramental.

“Esto implica para ustedes el deber, para que la planta siga creciendo, de cultivar, ante todo y con gran compromiso, la formación cristiana de sus miembros, mediante la oración, la catequesis, la fidelidad a los sacramentos —especialmente la misa dominical y la confesión— y la coherencia moral de sus decisiones y estilos de vida”, remarcó.

El Papa también destacó que la confederación está compuesta por “laicos que inspiran a laicos” y que ejercen su ministerio “en un clima de corresponsabilidad, pertenencia afectiva y comunión, en el que todos son protagonistas de un esfuerzo común por crecer en la perfección cristiana”, en situaciones de emergencia, en zonas de guerra y en los miles de servicios ocultos de solidaridad diaria.

“Queridos, los animo a continuar con su compromiso como comunidad donde la fe se vive intensamente y se practica la caridad. Procuren crecer en espíritu y servir con alegría y sencillez, alejados de cualquier lógica de poder, dedicados a la alabanza de Dios y al bien de quienes el Señor pone en su camino”, concluyó el Papa León, impartiendo su Bendición Apostólica.

Por su parte, Giani dijo que el encuentro con el Santo Padre representó para las Misericordias “un momento de gran significado espiritual e institucional”.

“Llevaremos con nosotros la historia secular de nuestro servicio, pero sobre todo los rostros de los voluntarios que cada día trabajan en las emergencias, en la formación y en la asistencia a los más frágiles”, aseguró.

El Papa León XIV bendice una joven que superó un cáncer en una Audiencia General en el Aula Pablo VI del Vaticano. / Crédito: Vatican Media.

Cada 11 de febrero, fiesta de la Virgen de Lourdes, la Iglesia Católica celebra la Jornada Mundial del Enfermo, la primera bajo el pontificado de León XIV y que este año lleva por lema La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro.

La Jornada Mundial del Enfermo fue instituida por San Juan Pablo II el 13 de mayo de 1992, respondiendo a la solicitud que le hizo el Cardenal Fiorenzo Angelini, entonces presidente del Consejo pontificio para la pastoral de los agentes sanitarios.

En la carta que le dirigió al purpurado, el santo polaco escribió que el objetivo de esta jornada es sensibilizar a los católicos y a la sociedad en general sobre “la necesidad de asegurar la mejor asistencia posible a los enfermos” y ayudarles “a valorar, en el plano humano y sobre todo en el sobrenatural, el sufrimiento”.

También se busca que las diócesis y organizaciones religiosas “se comprometan en la pastoral sanitaria”, se favorezca el voluntariado, se refuerce “la formación espiritual y moral de los agentes sanitarios” y que los sacerdotes “comprendan mejor la importancia de la asistencia religiosa a los enfermos”.

El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral destacó que para este año la Jornada Mundial del Enfermo tendrá un carácter solemne y será celebrada en la Diócesis de Chiclayo (Perú), sede del ministerio episcopal del entonces Mons. Robert Prevost (hoy León XIV), entre los años 2015 y 2023.

Para ello, el Papa nombró al Cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio, su enviado especial a la diócesis peruana, donde se encuentra desde la noche del domingo pasado.

El cristiano se hace prójimo del que sufre

En el mensaje para la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, el Papa León XIV explica que en la parábola del buen samaritano, “Jesús no enseña quién es el prójimo, sino cómo hacerse prójimo, es decir, cómo volvernos nosotros cercanos” al necesitado.

En ese sentido, señala que “el amor no es pasivo, va al encuentro del otro; ser prójimo no depende de la cercanía física o social, sino de la decisión de amar. Por eso, el cristiano se hace prójimo del que sufre, siguiendo el ejemplo de Cristo, el verdadero Samaritano divino que se acercó a la humanidad herida”.

El Papa aclaró que no se trata de “meros gestos de filantropía, sino signos en los que se puede percibir que la participación personal en los sufrimientos del otro implica el darse a sí mismo, supone ir más allá de cubrir necesidades, para llegar a que nuestra persona sea parte del don”.

León XIV también recuerda que en sus años como misionero y obispo en Perú constató “cómo muchas personas comparten la misericordia y la compasión al estilo del samaritano y el posadero”, a través de un entramado de relaciones que “supera el mero compromiso individual”.

En ese sentido, el Pontífice recordó que el cuidado de los enfermos no sólo es una “parte importante” de la misión de la Iglesia, sino “una auténtica acción eclesial”.

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