Rezo de Laudes y Misa Coral del Cabildo, 23 de enero de 2026, 8:30 h.
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Álvaro Morata y Mauro Vigorito junto al Papa León XIV el 19 de enero / Crédito: Vatican MediaEl Papa León XIV recibió el lunes 19 de enero a una delegación del equipo de fútbol Como 1907, que había viajado a la capital italiana para enfrentarse a la Lazio.
Entre ellos se encontraban Cesc Fàbregas, futbolista español y entrenador del equipo lombardo y el también el jugador español Álvaro Morata, quien entregó al Santo Padre una bufanda del equipo, además de una camiseta con el nombre de “Leone” y el número 14 en la espalda.
En el encuentro en el Palacio Apostólico del Vaticano también participó el presidente del club, Mirwan Suwarso, el portero Mauro Vigorito y miembros de la dirección y del equipo técnico.
El equipo calificó este encuentro como “un motivo de orgullo para toda la familia del Como 1907” y como un “momento significativo de reflexión y de compartir valores”.
Por su parte, Álvaro Morata agradeció en sus redes sociales la acogida del Papa León XIV. “Es un honor conocer una figura de referencia que inspira millones de personas en todo el mundo”, escribió.
Aunque el Santo Padre no ha confirmado públicamente a qué equipo de fútbol apoya, poco después de ser elegido Pontífice respondió con entusiasmo a un joven exclamando “Forza Roma”.
En el partido disputado el lunes, el Como se impuso con un contundente 3-0 frente a la Lazio, eterno rival de la Roma, el equipo por el que el Papa León XIV parece sentir simpatía.
Imagen del documental sobre Fray Pablo María de la Cruz / Crédito: Cine CatólicoLa Universidad de Salamanca acoge este viernes 16 de enero de 2025 el estreno de un documental sobre la vida de Pablo María de la Cruz, joven admitido con 21 años de manera excepcional al Carmelo por estar en riesgo de muerte.
Seis años antes le fue diagnosticado de Sarcoma de Ewing, un tumor maligno que ataca generalmente los huesos.
El 25 de junio de 2023, Pablo Alonso Hidalgo profesó como carmelita en la iglesia del Carmen de Abajo de Salamanca, después de haber sido admitido al noviciado el 21 de junio, día de San Luis Gonzaga, patrono de la juventud, en la habitación del hospital donde era tratado.
Bajo el título La Cruz es mi alegría, no mi pena, una cita de San Tito Brandsma que el joven había tomado como propia, el trabajo audiovisual recorre la corta vida de quien tomó el nombre de Pablo María de la Cruz, a través del testimonio de familiares, amigos, sacerdotes, frailes y monjes que le conocieron en la intimidad.
La película incluye fragmentos de una entrevista que le realizaron al joven pocos días antes de su fallecimiento en la que revela su encuentro con el Señor: “Gracias a la enfermedad me encontré con Dios y, si Dios quiere, gracias a la muerte por la enfermedad me iré con Él. Y es algo que me hace realmente, inmensamente feliz”.
Pablo María de la Cruz ofreció su vida por tres intenciones: que los jóvenes se encuentren con Jesús, la unidad de la Iglesia y para que los cristianos no tengamos miedo a la muerte.
En una entrevista concedida a la Cadena COPE poco antes de realizar su profesión religiosa, Pablo María de la Cruz explicó, ante el diagnóstico de una muerte cercana, “lo increíblemente bonita que es la muerte en Cristo. Es algo que no da miedo”.
Para Pablo, el miedo a la muerte era “un tabú que hay que romper”.
"Me han dicho que me quedan estos meses y me parece hasta mucho tiempo ya. Las ganas que tengo ya de poder encontrarme con el Padre”, expuso con sencillez.
Además, añadió dos mensajes. El primero, para los jóvenes: "Nunca es pronto para encontrarse con Dios". Y el segundo, de acción de gracias a Dios “por este tiempo que me está concediendo. De verdad, me noto muy sostenido en la oración”.
El 15 de julio de 2023, veinte días después de ingresar en la Orden del Carmen, Pablo María de la Cruz falleció y pudo colmar con alegría su anhelo de vida eterna.
El Papa cerró los grandes portones de bronce de la basílica de San Pedro el pasado 6 de enero cuando concluyó el Jubileo / Crédito: Vatican MediaCon el sigilo final este viernes de la Puerta Santa de la Basílica de la San Pedro, la Santa Sede completará el sellado —que incluye la obra de mampostería propiamente dicha— de las cuatro basílicas papales tras el Jubileo de la Esperanza.
El martes por la tarde tuvo lugar el rito conclusivo de cierre de la Puerta Santa de la Basílica de Santa María la Mayor. El miércoles fue el turno de la Basílica de San Juan de Letrán, mientras que este jueves 15 de enero se procede al cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pablo Extramuros.
El viernes le toca a la Basílica de San Pedro. Los llamados sampietrini, el personal de la Fábrica de San Pietro —formado por carpinteros, ebanistas y electricistas— que, normalmente se ocupan del mantenimiento de la basílica, repetirán la operación que ya han cumplido en las otras tres basílicas: levantarán el muro de ladrillos en el interior del templo para sellar definitivamente la Puerta Santa.
Además, en la pared del templo del corazón del cristianismo se insertará en el muro la tradicional cápsula metálica (capsis), una caja de bronce, que contendrá el acta oficial de cierre, las monedas acuñadas durante el año jubilar y las llaves de la Puerta Santa.
Estos elementos sirven como testimonio material y simbólico del Año Santo que, como subrayó el Papa en la ceremonia del pasado 6 de enero en la que cerró los grandes portones de la basílica vaticana, ha concluido en el calendario, pero no en la vida espiritual de la Iglesia Católica.
En todas las basílicas papales ha sido depositado el acta oficial del cierre de la Puerta Santa, la llave de la puerta, varias medallas pontificias que abarcan desde el último sellado, durante la conclusión del Jubileo extraordinario de la Misericordia en 2016, hasta la actualidad.