La misión silenciosa del capellán que fortalece el alma de los atletas en los Juegos Olímpicos

El P. Edward Pleń junto a los atletas polacos en los Juegos Olímpicos de Cortina, quienes sujetan una bandera con la frase "Jesús, en ti confío" / Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń

Capellán del equipo de Polonia en los Juegos Olímpicos desde hace 12 años, el P. Edward Pleń conserva en su memoria innumerables anécdotas junto a los atletas, a quienes ofrece sin descanso soporte espiritual y un hombro en el que apoyarse en los momentos más difíciles durante las exigentes competiciones. 

Recién llegado a Polonia de los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Cortina (Milán), el sacerdote salesiano desgrana en conversación con ACI Prensa los detalles del día a día en su particular misión junto a los deportistas quienes, asegura, “necesitan algo más” que el apoyo de psicólogos y entrenadores.

El P. Edward Pleń en los Juegos de Invierno de Cortina este 2026. Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń
El P. Edward Pleń en los Juegos de Invierno de Cortina este 2026. Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń

Dejarlo todo en manos de Dios

En los Juegos Olímpicos, explica, “las expectativas son enormes” y muchos de ellos requieren también asistencia espiritual. “Y la Iglesia, desde hace dos mil años, tiene herramientas excelentes: la Eucaristía, la Palabra de Dios, las catequesis, los Sacramentos y la Sagrada Escritura, donde pueden encontrar respuestas a las preguntas que les inquietan”.

Los deportistas —agrega—, también valoran una conversación sincera, una bendición o una oración. Todo ello, remarca el P. Pleń, debe ir acompañado de un elemento esencial: la escucha. “No sólo son deportistas, sino personas que en este mundo acelerado necesitan a quienes sepan escuchar”.

Su servicio como capellán, asegura, no requiere “grandes preparativos ni acciones extraordinarias”. Se trata de dejarlo todo en manos de Dios y comprender que el ser humano está formado por cuerpo y espíritu. “Del entrenamiento físico se encargan equipos de entrenadores, médicos o fisioterapeutas. Yo me sirvo de la experiencia de la Iglesia”, precisa.

Fotografía durante la celebración de la Santa Misa en la Villa Olímpica. Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń
Fotografía durante la celebración de la Santa Misa en la Villa Olímpica. Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń

“La Villa Olímpica es como una parroquia”

Las palabras de San Agustín resuenan con frecuencia en la cabeza del P. Pleń: “Mientras luchas, eres vencedor”, un valioso consejo que suele ofrecer a los deportistas, con quienes también habla de Jesús, del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia. Se trata, en definitiva, “de tener tiempo para ellos”, subraya. 

El sacerdote polaco asegura que “la Villa Olímpica es como una parroquia”. Cada día celebra la Santa Misa en una capilla habilitada y está siempre disponible para administrar el sacramento de la confesión. “Ellos lo necesitan”, afirma con convicción.

Evoca con especial cariño una curiosa anécdota que vivió durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, en 2014, cuando coincidió con un deportista en un teleférico. 

“Me preguntó si podía confesarle. Miré al cielo, miré hacia abajo y le respondí que no había mejor lugar para hacerlo. ¡Así que tuvo que hacer rápidamente el examen de conciencia!”, relata con una sonrisa.

El deporte y la fe

El salesiano recuerda La vida en abundancia, la carta que el Papa León XIV publicó con ocasión de los Juegos Olímpicos de Milán sobre el valor del deporte. “Son como dos tablas de piedra: es el fundamento para construir un deporte basado en la paz, la fraternidad, la amistad entre las naciones, la construcción de puentes, llevar paz donde hay guerras y odio, llevar luz donde hay oscuridad”, precisa.

Recuerda que durante los Juegos se trataron los temas importantes de la carta, incluso se reunieron en grupos de discusión. Asegura que los deportistas “están agradecidos por esas palabras”, las que define como los “mandamientos para el deporte de hoy y de mañana”, y subraya en este contexto que “el deporte no se puede separar de ningún modo de la fe”, ya que sin ella “estaría mutilado, vacío, sin valor”. 

“Los Juegos no son tiempo de guerra, sino tiempo de paz, fraternidad y amistad. Mi mayor adversario soy yo mismo: mis debilidades, miedos, mediocridad. Si no obtuve el puesto soñado, si alguien fue mejor, es señal para mí de que debo trabajar aún más, ser más paciente y humilde. Los errores o las derrotas son el fundamento de las victorias”, remarca.

El P. Edward Pleń junto al esquiador Kacper Tomasiak, quien ofreció sus medallas ante el altar. Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń
El P. Edward Pleń junto al esquiador Kacper Tomasiak, quien ofreció sus medallas ante el altar. Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń

“La fe hace milagros”

De las innumerables vivencias compartidas con los deportistas, el P. Pleń recuerda de manera especial lo ocurrido en los Juegos Olímpicos de Pekín 2022. Al finalizar la Misa, una de las patinadoras polacas se acercó al altar y depositó allí la cadena con la cruz que llevaba al cuello.

“Quería que Dios mirara mi cruz, porque para mí significa más que una medalla de oro olímpica”, le explicó más tarde al capellán.

También evoca lo sucedido en los Juegos de Invierno de Sochi, cuando una patinadora de velocidad, tras conquistar la medalla de oro, le envió un mensaje de agradecimiento: “La fe hace milagros”, escribió.

En Tokio, recuerda otra conversación especialmente profunda con una esquiadora. “Sabía lo estresada que estaba; llevaba una carga insoportable y no podía contener las lágrimas”. Tras recibir el sacramento de la confesión, al día siguiente ganó la medalla de plata y le envió un mensaje: “Gracias por el encuentro de ayer y por la oración. Esta es también la medalla del padre”.

Durante los recientes Juegos de Invierno en Cortina, también llamó la atención la fe del saltador de esquí Kacper Tomasiak, quien ofreció sus medallas a Dios ante el altar. A su lado se encontraba el P. Pleń, que lo describe como “un joven modesto, transparente, que no hace nada para aparentar”.

“Las medallas que llevó a la Misa de acción de gracias son testimonio de su profunda fe. Le pregunté: ‘¿A quién dedicas las medallas?’. Y me respondió: ‘A Dios, si quiere aceptarlas’”.

El P. Edward Pleń junto una de las atletas en Milán. Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń
El P. Edward Pleń junto una de las atletas en Milán. Crédito: Cortesía del P. Edward Pleń

Los valores del deporte y San Juan Bosco

Nacido en el pequeño pueblo de Warnice, al noroeste de Polonia, el P.  Edward Pleń ingresó  en el noviciado de la Sociedad Salesiana en 1971. Después de estudiar filosofía y teología en el Seminario Mayor Salesiano de Ląd, recibió la ordenación sacerdotal el 12 de junio de 1979. 

Más tarde se trasladó a Roma, donde estudió patrística y filología clásica. A su regresó, trabajó en Łódź y en Varsovia, con niños y jóvenes, donde dirigió el Centro Vocacional Salesiano y fundó la Organización Deportiva Salesiana, cuyo objetivo es, como enseñaba san Juan Bosco, educar a los jóvenes como “honrados ciudadanos y buenos cristianos”.

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