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P. Gabriel María (Gilbert Nicolas), sacerdote franciscano declarado beato por el Papa León XIV mediante la beatificación equivalente / Crédito: Dicastero delle cause dei santi.

El Papa León XIV declaró beato al sacerdote franciscano Gabriel María (Gilbert Nicolas), mediante la beatificación equivalente o equipolente, que reconoce su culto público desde hace siglos.

Una beatificación o canonización equivalente es una potestad del Papa, que se da cuando el Pontífice “omitiendo el proceso judicial y las ceremonias, ordena que cierto Siervo de Dios sea venerado”, lo que ocurre cuando el beato o santo “ha sido venerado desde mucho tiempo atrás, cuando sus virtudes heroicas (o martirio) y milagros han sido relatados por historiadores confiables y la fama de su intercesión milagrosa está ininterrumpida”, según refiere la Enciclopedia Católica.

En este tipo de proceso no se cuenta con un milagro aprobado, como regularmente ocurre con cualquier causa de beatificación o canonización –uno para cada fase– aunque en el caso del P. Gabriel María y según refiere Vatican News, sí “se le han atribuido diversos milagros por su intercesión”.

Durante su pontificado, el Papa Francisco aprobó la canonización equivalente de San Pedro Fabro, San José Anchieta, Santa María de la Encarnación, entre otros.

¿Quién fue el Beato Gabriel María (Gilbert Nicolas)?

El sacerdote franciscano Gabriel María (Gilbert Nicolas) nació alrededor de 1460, cerca de la localidad de Riom en Francia.

La escucha de un sermón sobre la Inmaculada Concepción lo llevó a la vida consagrada, ingresando a un convento de los Frailes Menores Observantes.

Fue maestro de teología durante dos décadas. Un momento importante de su vida fue el encuentro con Santa Juana de Valois, canonizada por Pío XII en 1950, de quien se convirtió en padre espiritual y con quien fundó, en 1501, la Orden de la Anunciación de la Bienaventurada Virgen María, que llegó a Bélgica, Países Bajos, Inglaterra y España.

Entre 1511 y 1514, la Orden de los Frailes Menores de la Observancia, a la que pertenecía, le confió tareas de dirección y gobierno, llegando a ser comisario general de la orden.

Murió el 27 de agosto de 1532 en el monasterio de Rodez. Guiaba con sabiduría y rectitud a quienes acudían a él, sin hacer distinciones, y siempre buscó el bien espiritual de sus hermanos franciscanos y las monjas de la Anunciación.

Tras su muerte se desarrolló naturalmente un culto hacia él que perdura hasta hoy, lo que ha sido confirmado por el Papa León XIV ahora con la beatificación equivalente.

Un milagro para un nuevo beato y tres nuevos venerables

El Papa León XIV no sólo aprobó el decreto de beatificación equivalente de Gabriel María este sábado 21 de febrero, sino también los decretos que reconocen un milagro obrado por intercesión de un sacerdote libanés, y las virtudes heroicas de tres siervos de Dios.

El Santo Padre aprobó el decreto del milagro atribuido a la intercesión del Venerable Siervo de Dios Béchara Abou-Mourad (nacido Selim ), sacerdote profeso de la Orden Basiliana del Santísimo Salvador de los Melquitas; nacido el 19 de mayo de 1853 en Zahlé (Líbano) y fallecido el 22 de febrero de 1930 en Säidā (Líbano).

También el decreto de las virtudes heroicas del sacerdote diocesano Francesco Lombardi, nacido el 24 de febrero de 1851 en Terzorio (Italia) y fallecido el 12 de febrero de 1922 en Bussana (Italia).

Las virtudes heroicas del sacerdote indio Teófanes (en el siglo Michel Koodalloor), de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos; nacido el 20 de julio de 1913 en Kottapuram (India) y fallecido el 4 de abril de 1968 en Ponnurunni (India).

Y finalmente el Papa León aprobó el decreto de las virtudes heroicas del Siervo de Dios Fausto Gei, fiel laico, miembro de la Asociación de los Obreros Silenciosos de la Cruz; nacido el 24 de marzo de 1927 en Brescia y fallecido allí el 28 de marzo de 1968.

El Papa León XIV durante el rezo del ángelus eL domingo 8 de febrero en el Vaticano. / Crédito: Vatican Media.

El Vaticano informó que el Papa León XIV participará en el “GO! Franciscan Youth Meeting”, un encuentro de Jóvenes de Europa que se realizará en Asís, la tierra de San Francisco, del 3 al 6 de agosto de 2026.

El 6 de agosto, el Papa viajará a Santa María de los Ángeles, en Asís, donde se encontrará con jóvenes reunidos por el VIII Centenario del Tránsito de Francisco de Asís y celebrará la Santa Misa. Esta visita se enmarca en los 800 años de la muerte del santo de Asís, que se cumplen este 2026, declarado Año Jubilar.

Según detalló la Orden de los Frailes Menores (OFM), el Santo Padre ha decidido unirse a los jóvenes europeos en el día conclusivo del evento: en la mañana del jueves 6 de agosto, el Pontífice se encontrará con ellos para compartir un momento de escucha antes de celebrar la Santa Misa.

El evento “GO! Franciscan Youth Meeting”, está dirigido a jóvenes europeos de entre 18 y 33 años —tanto creyentes como no creyentes—, y busca ofrecer una oportunidad única de encuentro bajo el signo de San Francisco.

El objetivo, remarcan los frailes franciscanos, es crear “un espacio compartido en el que los participantes puedan experimentar momentos auténticos de escucha, diálogo y formación”.

Por este motivo, el programa prevé momentos de oración y espiritualidad, aunque también habrá espacios de fiesta “para que los jóvenes puedan reflexionar sobre los temas fundamentales de la existencia en un contexto de fraternidad universal”.

El 4 y 5 de agosto se realizarán talleres temáticos específicos, pensados para inspirar e involucrar a los jóvenes en caminos de profundización personal. También se realizará un concurso de canto llamado “Fra GOspel”.

El evento es el resultado de la unión entre diversas realidades eclesiales y civiles. Está promovido por los Ministros generales de la Familia Franciscana y organizado por los Hermanos Menores de Asís. Asimismo, colaboran con la Diócesis y la ciudad de Asís. Cuenta además con el patrocinio del Comité Nacional para el Octavo Centenario de la muerte de San Francisco. 

Declaran los hermanos organizadores del evento, expresan en un comunicado su deseo de “retomar con fuerza la invitación que el Papa León XIV dirigió a los jóvenes durante el Jubileo del verano pasado: ‘Nuestra esperanza es Jesús’”. 

Este encuentro, añaden, “nace precisamente para dar voz al deseo profundo, custodiado en el corazón de cada joven, de encontrar al Señor”. 

“Sobre las huellas de Francisco, queremos ser puentes para que cada joven redescubra la belleza de esta esperanza en su cotidianidad, vislumbrando el Rostro de Dios que se encarna en cada hombre, especialmente en los más pequeños y en los últimos”, concluyen.

Bandera de Francia. / Crédito: Anthony Choren / Unsplash.

El asesinato del joven francés Quentin Deranque, convertido al catolicismo y comprometido con la vida pastoral, presuntamente a manos de activistas de extrema izquierda, ha provocado una profunda conmoción en Francia.

El joven, de 23 años, falleció en un hospital de Lyon el pasado 14 de febrero, después de haber sido brutalmente golpeado dos días antes durante una conferencia propalestina organizada por el partido de izquierda La France Insoumise en el Instituto de Estudios Políticos de Lyon.

Las autoridades continúan investigando los hechos para identificar a los responsables del ataque, aunque las primeras hipótesis apuntan a que podrían estar implicados miembros de la llamada Guardia Joven, colectivo ligado a la organización política que convocó el acto, presentado por la eurodiputada de extrema izquierda Rima Hassan. 

El joven, conocido por su activismo provida, apasionado del tenis y estudiante de filosofía —según precisó su abogado, Fabien Rajon— había acudido al evento con la intención de manifestarse pacíficamente junto al colectivo Némesis, fundado en 2019 con el objetivo defender los derechos de las mujeres de Occidente frente a determinadas corrientes del feminismo contemporáneo.

Miembro de la parroquia de San Jorge de Lyon, el Quentin pertenecía asimismo a la congregación tradicionalista Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP). Durante un homenaje celebrado el 15 de febrero en la iglesia de San Jorge, el párroco P. Laurent Spriet instó a rezar por su alma y subrayó que ahora “es momento de compasión, de respeto, de oración y de dejar a la policía y la justicia que hagan su trabajo”.

Según indicó el abogado del joven a la prensa local, Quentin habría sido víctima de una “emboscada metódicamente preparada” por individuos “organizados y entrenados, muy superiores en número y armados, algunos con el rostro cubierto, que habrían realizado un reconocimiento previo” y contado presuntamente con la colaboración de terceros.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, instó a la calma tras el ataque y defendió que “ninguna causa ni ideología justificará jamás matar”.

Por su parte, la diputada francesa Marine Le Pen instó al Gobierno de Francia a que abandone “su pasividad frente a milicias de extrema izquierda que, desde hace años, amparándose en la complacencia y el respaldo de partidos como La France Insoumise, multiplican en el espacio público las intimidaciones, amenazas y agresiones”.

“La democracia no puede seguir tolerando a quienes pretenden destruirla. Dada la gravedad de las amenazas y las intenciones criminales claramente manifestadas, el Gobierno debe considerar a estas milicias como grupos terroristas. Ello implica que sean tratadas como tales y que se les aplique la legislación y la normativa vigentes en la materia”, escribió en su perfil de X.

Tras el fallecimiento del joven, enfatizó que “al dolor insondable que supone la pérdida de un hijo no debe añadirse la insoportable impunidad de los responsables de este linchamiento. Corresponderá a la justicia juzgar y condenar con la mayor firmeza este acto criminal de una violencia inaudita”.

El Papa León XIV. / Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN.

Más de 200 cófrades de la Confederación Nacional de las Misericordias de Italia fueron recibidos este sábado por el Papa León XIV en el Palacio Apostólico del Vaticano. En el encuentro, el Santo Padre aseguró que “una auténtica vida de fe no puede reducirse a una espiritualidad desencarnada”.

Las Misericordias son compañías o fraternidades de toda Italia, fundadas en Florencia en 1244 por San Pedro Mártir, con el objetivo de “llamar a los hombres a volver a las verdades superiores que enseña el Evangelio”, especialmente la caridad. Desde sus orígenes, los cofrades se han dedicado a traducir en la vida cotidiana las siete obras de misericordia corporales.

Aún hoy, el servicio de las Misericordias continúa en las formas de la sanidad de emergencia, el apoyo social, la protección civil y la cercanía a las personas más frágiles, manteniendo intacto el vínculo entre caridad, comunidad y testimonio evangélico.

Reflexionando sobre la virtud de la caridad, el Papa León dijo que “una auténtica vida de fe no puede reducirse a una espiritualidad desencarnada, sino que necesariamente fluye hacia la sensibilidad hacia las necesidades de los demás y hacia un servicio generoso”.

“Pienso en tantos hermanos y hermanas suyos que han pagado personalmente, incluso a un alto precio, su fidelidad a la tarea que se les asignó: a ellos va nuestro más profundo agradecimiento y nuestras oraciones”, agregó.

Además de los cófrades de toda Italia, participaron también delegaciones internacionales de Ucrania, Albania, Polonia y Tierra Santa. La delegación estuvo encabezada por el presidente de la confederación, Dr. Domenico Giani.

El Santo Padre resaltó la labor histórica de las Misericordias, comparándola con una semilla de la que “brotó y creció el gran árbol” que se extendió por Europa y luego en América. Dijo que su misión está fundamentada en el Bautismo y que, por lo tanto, es una sacramental.

“Esto implica para ustedes el deber, para que la planta siga creciendo, de cultivar, ante todo y con gran compromiso, la formación cristiana de sus miembros, mediante la oración, la catequesis, la fidelidad a los sacramentos —especialmente la misa dominical y la confesión— y la coherencia moral de sus decisiones y estilos de vida”, remarcó.

El Papa también destacó que la confederación está compuesta por “laicos que inspiran a laicos” y que ejercen su ministerio “en un clima de corresponsabilidad, pertenencia afectiva y comunión, en el que todos son protagonistas de un esfuerzo común por crecer en la perfección cristiana”, en situaciones de emergencia, en zonas de guerra y en los miles de servicios ocultos de solidaridad diaria.

“Queridos, los animo a continuar con su compromiso como comunidad donde la fe se vive intensamente y se practica la caridad. Procuren crecer en espíritu y servir con alegría y sencillez, alejados de cualquier lógica de poder, dedicados a la alabanza de Dios y al bien de quienes el Señor pone en su camino”, concluyó el Papa León, impartiendo su Bendición Apostólica.

Por su parte, Giani dijo que el encuentro con el Santo Padre representó para las Misericordias “un momento de gran significado espiritual e institucional”.

“Llevaremos con nosotros la historia secular de nuestro servicio, pero sobre todo los rostros de los voluntarios que cada día trabajan en las emergencias, en la formación y en la asistencia a los más frágiles”, aseguró.

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