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Álvaro Morata y Mauro Vigorito junto al Papa León XIV el 19 de enero / Crédito: Vatican Media

El Papa León XIV recibió el lunes 19 de enero a una delegación del equipo de fútbol Como 1907, que había viajado a la capital italiana para enfrentarse a la Lazio.

Entre ellos se encontraban Cesc Fàbregas, futbolista español y entrenador del equipo lombardo y el también el jugador español Álvaro Morata, quien entregó al Santo Padre una bufanda del equipo, además de una camiseta con el nombre de “Leone” y el número 14 en la espalda.

En el encuentro en el Palacio Apostólico del Vaticano también participó el presidente del club, Mirwan Suwarso, el portero Mauro Vigorito y miembros de la dirección y del equipo técnico. 

El equipo calificó este encuentro como “un motivo de orgullo para toda la familia del Como 1907” y como un “momento significativo de reflexión y de compartir valores”.

Por su parte, Álvaro Morata agradeció en sus redes sociales la acogida del Papa León XIV. “Es un honor conocer una figura de referencia que inspira millones de personas en todo el mundo”, escribió. 

Aunque el Santo Padre no ha confirmado públicamente a qué equipo de fútbol apoya, poco después de ser elegido Pontífice respondió con entusiasmo a un joven exclamando “Forza Roma”.

En el partido disputado el lunes, el Como se impuso con un contundente 3-0 frente a la Lazio, eterno rival de la Roma, el equipo por el que el Papa León XIV parece sentir simpatía.

Imagen del documental sobre Fray Pablo María de la Cruz / Crédito: Cine Católico

La Universidad de Salamanca acoge este viernes 16 de enero de 2025 el estreno de un documental sobre la vida de Pablo María de la Cruz, joven admitido con 21 años de manera excepcional al Carmelo por estar en riesgo de muerte.  

Seis años antes le fue diagnosticado de Sarcoma de Ewing, un tumor maligno que ataca generalmente los huesos. 

El 25 de junio de 2023, Pablo Alonso Hidalgo profesó como carmelita en la iglesia del Carmen de Abajo de Salamanca, después de haber sido admitido al noviciado el 21 de junio, día de San Luis Gonzaga, patrono de la juventud, en la habitación del hospital donde era tratado.  

Bajo el título La Cruz es mi alegría, no mi pena, una cita de San Tito Brandsma que el joven había tomado como propia, el trabajo audiovisual recorre la corta vida de quien tomó el nombre de Pablo María de la Cruz, a través del testimonio de familiares, amigos, sacerdotes, frailes y monjes que le conocieron en la intimidad.  

La película incluye fragmentos de una entrevista que le realizaron al joven pocos días antes de su fallecimiento en la que revela su encuentro con el Señor: “Gracias a la enfermedad me encontré con Dios y, si Dios quiere, gracias a la muerte por la enfermedad me iré con Él. Y es algo que me hace realmente, inmensamente feliz”.  

Pablo María de la Cruz ofreció su vida por tres intenciones: que los jóvenes se encuentren con Jesús, la unidad de la Iglesia y para que los cristianos no tengamos miedo a la muerte. 

En una entrevista concedida a la Cadena COPE poco antes de realizar su profesión religiosa, Pablo María de la Cruz explicó, ante el diagnóstico de una muerte cercana, “lo increíblemente bonita que es la muerte en Cristo. Es algo que no da miedo”.  

Para Pablo, el miedo a la muerte era “un tabú que hay que romper”.  

"Me han dicho que me quedan estos meses y me parece hasta mucho tiempo ya. Las ganas que tengo ya de poder encontrarme con el Padre”, expuso con sencillez.  

Además, añadió dos mensajes. El primero, para los jóvenes: "Nunca es pronto para encontrarse con Dios". Y el segundo, de acción de gracias a Dios “por este tiempo que me está concediendo. De verdad, me noto muy sostenido en la oración”. 

El 15 de julio de 2023, veinte días después de ingresar en la Orden del Carmen, Pablo María de la Cruz falleció y pudo colmar con alegría su anhelo de vida eterna.  

El Papa cerró los grandes portones de bronce de la basílica de San Pedro el pasado 6 de enero cuando concluyó el Jubileo / Crédito: Vatican Media

Con el sigilo final este viernes de la Puerta Santa de la Basílica de la San Pedro, la Santa Sede completará el sellado —que incluye la obra de mampostería propiamente dicha— de las cuatro basílicas papales tras el Jubileo de la Esperanza.

El martes por la tarde tuvo lugar el rito conclusivo de cierre de la Puerta Santa de la Basílica de Santa María la Mayor. El miércoles fue el turno de la Basílica de San Juan de Letrán, mientras que este jueves 15 de enero se procede al cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pablo Extramuros.

El viernes le toca a la Basílica de San Pedro. Los llamados sampietrini, el personal de la Fábrica de San Pietro —formado por carpinteros, ebanistas y electricistas— que, normalmente se ocupan del mantenimiento de la basílica, repetirán la operación que ya han cumplido en las otras tres basílicas: levantarán el muro de ladrillos en el interior del templo  para sellar definitivamente la Puerta Santa.

Además, en la pared del templo del corazón del cristianismo se insertará en el muro la tradicional cápsula metálica (capsis), una caja de bronce, que contendrá el acta oficial de cierre, las monedas acuñadas durante el año jubilar y las llaves de la Puerta Santa. 

Estos elementos sirven como testimonio material y simbólico del Año Santo que, como subrayó el Papa en la ceremonia del pasado 6 de enero en la que cerró los grandes portones de la basílica vaticana, ha concluido en el calendario, pero no en la vida espiritual de la Iglesia Católica.

En todas las basílicas papales ha sido depositado el acta oficial del cierre de la Puerta Santa, la llave de la puerta, varias medallas pontificias que abarcan desde el último sellado, durante la conclusión del Jubileo extraordinario de la Misericordia en 2016, hasta la actualidad.

Mons. Raimo Goyarrola, Obispo de Helsinki / Crédito: CC BY-SA 4.0/ Kat-Fides

Un “sueño” que pronto podría hacerse realidad. Así describe el obispo de Helsinki, el español Raimo Goyarrola, la fundación de la primera escuela católica en Finlandia, donde la Iglesia Católica prácticamente desapareció tras la adopción del luteranismo en el siglo XVI, como consecuencia de la Reforma protestante.

Confiado en las manos de Dios y en la providencia, Mons. Goyarrola prevé inaugurar la escuela en agosto de 2026, en el segundo piso de una iglesia —dedicada a Santiago Apóstol— situada en la isla de Lauttasaari, situada a cinco kilómetros de la capital finlandesa. Su intención, “si la economía lo permite”, es adquirir el edificio en un plazo de tres años.

Imagen de Lauttasaari, la isla situada a 5 km de Helsinki. Crédito: Dominio público
Imagen de Lauttasaari, la isla situada a 5 km de Helsinki. Crédito: Dominio público

Empezar con 12 niños, como los apóstoles

La escuela abarcará inicialmente de primero a tercero de primaria y comenzará como un modelo de homeschooling, o educación en casa, una modalidad reconocida por el Estado. El carácter católico del centro se reflejará en su enfoque educativo, en la formación integral basada en valores cristianos y en las celebraciones de las principales fiestas del calendario litúrgico.

Aunque estará abierta a niños de cualquier confesión, el principal reto —según explica el obispo a ACI Prensa— es reunir un número suficiente de alumnos de familias católicas. “Rezo para empezar con 12 niños, como los apóstoles”, confiesa.

“Estoy emocionado, aunque es una pequeña maratón, porque en Finlandia hay que conseguir muchos permisos, es un país que funciona a base de mucha burocracia”, cuenta Mons. Goyarrola, pastor de una reducida comunidad católica en una nación profundamente marcada por el luteranismo. 

“Yo confío en Dios y esto va para adelante”

Cuando en 2023 el Papa Francisco le encargó estar al frente de la diócesis de Helsinki, el obispo vasco —que antes de aterrizar en el frío finlandés sirvió durante cuatro años en la cálida Sevilla, al sur de España—, comenzó a redactar una “larga lista” con las necesidades del pueblo de Dios en Finlandia.

El Papa Francisco con el Obispo Raimo Goyarrola. Crédito: Vatican Media
El Papa Francisco con el Obispo Raimo Goyarrola. Crédito: Vatican Media

Entre las primeras, comenta a ACI Prensa, se encontraba la construcción de una escuela católica. “Es algo que llevo en mi corazón desde hace tiempo. Las necesidades las convertí en sueños, y poco a poco seguimos adelante con fe. Yo confío en Dios y esto va para adelante”, explica sin perder la sonrisa.

El prelado afirma con confianza que “en la vida hay que ser valiente y pioneros” y asegura que no se detendrá a pesar de las dificultades. “Hay que lanzarse totalmente”, insiste Mons. Goyarrola, miembro del Opus Dei y licenciado en Medicina y Cirugía. 

“Tenemos ya dos profesoras que son muy buenas, con una experiencia muy buena. También tenemos el aula, las mesas, las sillas, tenemos ya todo, entonces ahora hay que buscar a los niños y espero que salga en agosto”, señala. 

En Finlandia hay alrededor de 20 mil católicos en una población de aproximadamente 5.5 millones de habitantes. Sin embargo, la Iglesia Católica en el país crece año tras año, no sólo por llegada de inmigrantes y refugiados, sino por el aumento de bautismos de niños y adultos y cada vez más incorporaciones de adultos de otras confesiones cristianas.

Este joven peregrinó a pie desde Sicilia al Vaticano para invitar a León XIV al monasterio español de Santo Toribio de Liébana / Crédito: Adrián Ruiz

Peregrinar a Roma durante la Edad Media podía costarte la vida. El camino estaba sembrado de maleantes y ladrones. Muchos eran víctimas de robos o, peor aún, acababan contagiados de enfermedades incurables. 

Ahora se puede viajar cómodamente en avión, autobús o coche, pero no son pocos los que durante el Jubileo de la Esperanza –que el Papa clausuró el pasado 6 de enero– han preferido avanzar lentamente, al ritmo de sus pasos, hasta la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. 

Como español, Adrián Ruiz ha atravesado a pie todo el sur de Italia desde la ciudad siciliana de Palermo, “sin dinero, sin hacer autostop y sin ningún medio de transporte. Solo caminando”, explica a ACI Prensa.

Después de caminar 2.500km, tenía las zapatillas destrozadas. Un seguidor suyo en Tik-Tok le regaló unas nuevas. Crédito: Adrian Ruiz
Después de caminar 2.500km, tenía las zapatillas destrozadas. Un seguidor suyo en Tik-Tok le regaló unas nuevas. Crédito: Adrian Ruiz

El proyecto, que ha documentado en redes sociales con el título Un camino por descubrir en Facebook y en  Instagram, se convirtió pronto en una experiencia espiritual a la que han contribuido todas las personas con las que se ha ido topando por los pueblos y ciudades que ha recorrido. 

“Cuando tenía hambre o sed, simplemente pedía pan o agua pero siempre me daban mucho más: me ofrecían alojamiento y me invitaban a una pizza”, explica. 

La muerte del Papa Francisco lo cambió todo. Ruiz tenía prevista una audiencia con él, pero, en lugar de apresurarse hacia Roma, decidió permanecer varios meses más en Sicilia para profundizar su camino interior y humano.

“Ahí fue cuando conocí de verdad el camino, sin estrés, solo encuentro con las personas”, explica.

El joven español recorrió a pie más de 800 kilómetros desde Palermo hasta Roma. Crédito: Adrián Ruiz
El joven español recorrió a pie más de 800 kilómetros desde Palermo hasta Roma. Crédito: Adrián Ruiz

Su objetivo es “sacar a la luz la bondad que hay dentro de las personas”

Su objetivo, asegura, no ha sido otro que “sacar a la luz la bondad que hay dentro de las personas”. Este joven ha experimentado como “yendo con poco y abandonándose a la providencia llegas más lejos que en ningún otro medio”. 

“Las cosas sencillas como poder darme una ducha caliente y tener el arropo de la gente con un abrazo, agua y pan, han hecho que sea una persona mejor”, asevera. Esta peregrinación, explica, “me ha permitido ver los milagros cotidianos de la vida”.

Uno de los momentos más extraordinarios de su travesía tuvo lugar en el estrecho de Messina. Fiel a su compromiso de no usar transporte motorizado, Ruiz cruzó los tres kilómetros que separan la isla de Sicilia de la península italiana sobre una tabla de paddle surf. 

El joven atravesó remando el estrecho de Messina. Crédito: Vatican Media
El joven atravesó remando el estrecho de Messina. Crédito: Vatican Media

“Estuve remando durante cuarenta minutos en unas aguas conocidas por sus fuertes corrientes y remolinos”, explica. “No me caí ni una sola vez”, recuerda aún sorprendido.

Su peregrinación está vinculada espiritualmente con San Francisco de Paola

Ya en Calabria, descubrió una coincidencia que también marcó espiritualmente su camino: había iniciado su peregrinación el 2 de abril, fiesta de San Francisco de Paola, el santo que, según la tradición, cruzó el mismo estrecho extendiendo su manto sobre el agua. “Ahí sentí que todo estaba conectado”, afirma.

En realidad, la decisión de llegar a Roma como un peregrino medieval la tomó en 2019 cuando caminó hasta el monasterio de Santo Toribio de Liébana, en Cantabria (España) , donde se custodia el mayor fragmento del lignum crucis, el mayor trozo reconocido de la madera en la que se crucificó a Jesús. 

Allí le entregaron unas semillas de ciprés, que es el árbol de la cruz de Cristo, con una misión: “Tenía que llevárselo al Santo Padre para que pudiera ser bendecido y traído de nuevo al monasterio”, detalla. 

Ruiz llegó a Roma el pasado 24 de diciembre. En esta foto, está frente al Coliseo. Crédito: Adrian Ruiz
Ruiz llegó a Roma el pasado 24 de diciembre. En esta foto, está frente al Coliseo. Crédito: Adrian Ruiz

Ruiz llegó a la capital italiana el pasado 24 de diciembre, tras más de 8 meses de camino, justo a tiempo para asistir a la Misa de Navidad, que León XIV celebró en la Basílica de San Pedro. Pero tuvo que esperar dos semanas para cumplir su promesa. 

Adrián Ruiz con el Papa León XIV el pasado miércoles 7 de enero en el Aula Pablo VI del Vaticano. Foto: Vatican Media
Adrián Ruiz con el Papa León XIV el pasado miércoles 7 de enero en el Aula Pablo VI del Vaticano. Foto: Vatican Media

Finalmente, pudo estrechar la mano del Santo Padre el miércoles 7 de enero tras la Audiencia General.  El encuentro fue breve, pero cargado de emoción. “Le dije que era un peregrino de esperanza”, relata.

También le pidió que bendijera las semillas procedentes del monasterio de Santo Toribio de Liébana, y le expresó su deseo de que algún día un Papa visite ese santuario español.

El próximo destino de su peregrinación es Asís, la ciudad de San Francisco, adonde planea caminar desde Roma cumpliendo una promesa personal: hacerlo en ayuno, avanzando apenas diez kilómetros diarios y en silencio. 











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