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El Santo Padre junto al obispo de la diócesis de Guadix, Mons. Francisco Jesús Orozco Mengíbar, el actual director de Proyecto Hombre, el P. Manuel Mingorance, y el P. José María Tortosa, uno de los impulsores históricos de esta iniciativa. / Crédito: Vatican Media

Hace veinticinco años, la Diócesis de Granada y la Guadix (España) pusieron la primera piedra de un proyecto nacido para no dejar solos a quienes habían caído en la drogodependencia. Aunque Proyecto Hombre llevaba años operando en el país, su implantación en la ciudad andaluza supuso un refugio para decenas de personas enganchadas a las drogas o el alcohol.

“En el año 2000 no existía la información ni la sensibilidad que hay ahora. Había mucha heroína, mucho alcohol y mucha soledad. Llegaban personas que lo habían perdido todo: la familia, el trabajo, la autoestima”, recuerda el P. José María Tortosa, uno de los impulsores históricos de esta iniciativa.

El sacerdote, que actualmente reside en Roma, conoce de primera mano cómo el miedo, la ansiedad por la siguiente dosis y la dependencia destruyen matrimonios, separan a los padres de sus hijos y erosionan hasta el último resto de dignidad personal. Por eso insiste en que la rehabilitación no puede reducirse a la simple abstinencia.

Terapeutas del proyecto Hombre y voluntarios junto al sacerdote. Crédito: Cortesía P. Tortosa
Terapeutas del proyecto Hombre y voluntarios junto al sacerdote. Crédito: Cortesía P. Tortosa

“Una persona no se cura sólo dejando de consumir"

“Una persona no se cura sólo dejando de consumir. También tiene que reconstruir su vida: volver a trabajar, a confiar, a relacionarse. Si no se potencia eso, la recaída es casi inevitable”, afirma, convencido de que uno de los grandes logros de Proyecto Hombre ha sido demostrar que salir de una adicción implica rehacer la propia existencia.

Inspirado en un modelo nacido en Italia, esta iniciativa nunca se limitó a proporcionar herramientas para abandonar una sustancia o una conducta, sino que buscó devolver a las personas un sentido para vivir. “La persona no es un problema que hay que eliminar, sino alguien que hay que acompañar para que pueda volver a trabajar, a relacionarse, a vivir”, subraya el P. Tortosa.

Encuentro con el Papa

El pasado miércoles 14 de enero, tras la Audiencia General del Papa en el Vaticano, el sacerdote pudo presentar a León XIV la trayectoria y los nuevos desafíos de una iniciativa que, desde hace un cuarto de siglo, acompaña a personas atrapadas en distintas formas de adicción. 

En el breve encuentro también estuvo presente una amplia representación de la Iglesia granadina. Junto al Santo Padre se encontraban miembros del Consejo Pastoral de la diócesis de Guadix, acompañados por su obispo, Mons. Francisco Jesús Orozco Mengíbar, así como una delegación de la Fundación Granadina de Solidaridad Virgen de las Angustias – Proyecto Hombre Granada.

Durante el encuentro el sacerdote entregó al Papa un retrato suyo realizado por la pintora de Valencia (España) Charo Marín. Crédito: Cortesía P. Tortosa
Durante el encuentro el sacerdote entregó al Papa un retrato suyo realizado por la pintora de Valencia (España) Charo Marín. Crédito: Cortesía P. Tortosa

Por parte de la institución acudió su actual director, el presbítero y médico Manuel Mingorance, así como tres terapeutas del Programa Educativo-Terapéutico para la rehabilitación y reinserción social de personas con problemas de adicciones.

El Pontífice expresó su cercanía y su respaldo a una obra que, en palabras del propio P. Tortosa, “representa una de las respuestas más concretas de la Iglesia al sufrimiento humano”.

“El Papa nos animó a seguir adelante, especialmente en todos los ámbitos donde hay dolor, exclusión y pérdida de esperanza”, explica el sacerdote que durante el encuentro entregó al Papa un retrato suyo de la pintora de Valencia (España), Charo Marín.

El colorido retrato entregado al Papa. Crédito: Cortesía P. Tortosa
El colorido retrato entregado al Papa. Crédito: Cortesía P. Tortosa

El encuentro, subraya, ha sido un estímulo para toda la organización. “Que el Santo Padre conozca esta realidad, la valore y la anime es un impulso enorme. Nos recuerda que este trabajo forma parte del corazón mismo de la Iglesia”.

De la heroína a las pantallas

Los inicios de Proyecto Hombre en Granada coincidieron con un momento marcado por la heroína y el alcohol, pero también por la aparición de nuevas dependencias. “La heroína nunca desapareció del todo, pero ya entonces empezaban a aparecer otras adicciones: el juego patológico, las primeras redes sociales, nuevas formas de evasión”, recuerda Tortosa.

Hoy en día, uno de los frentes más preocupantes es el de las adicciones tecnológicas que afectan a los adolescentes. Para responder a esta realidad, Proyecto Hombre ha desarrollado un modelo de intervención especializado, basado en equipos interdisciplinares de trabajadores sociales, psicólogos y pedagogos. 

Aunque ya no ejerce la dirección, el P. Tortosa sigue estrechamente vinculado al proyecto. “Esto no se abandona: es una misión”, afirma. El sacerdote insiste en que, hoy como ayer, el corazón del método sigue siendo el mismo: poner a la persona en el centro.

“Aquí no trabajamos con números ni con estadísticas, sino con personas concretas, con historias de dolor, de ruptura y también de esperanza. Nuestro trabajo empieza cuando alguien vuelve a sentirse mirado y escuchado”, concluye.

Álvaro Morata y Mauro Vigorito junto al Papa León XIV el 19 de enero / Crédito: Vatican Media

El Papa León XIV recibió el lunes 19 de enero a una delegación del equipo de fútbol Como 1907, que había viajado a la capital italiana para enfrentarse a la Lazio.

Entre ellos se encontraban Cesc Fàbregas, futbolista español y entrenador del equipo lombardo y el también el jugador español Álvaro Morata, quien entregó al Santo Padre una bufanda del equipo, además de una camiseta con el nombre de “Leone” y el número 14 en la espalda.

En el encuentro en el Palacio Apostólico del Vaticano también participó el presidente del club, Mirwan Suwarso, el portero Mauro Vigorito y miembros de la dirección y del equipo técnico. 

El equipo calificó este encuentro como “un motivo de orgullo para toda la familia del Como 1907” y como un “momento significativo de reflexión y de compartir valores”.

Por su parte, Álvaro Morata agradeció en sus redes sociales la acogida del Papa León XIV. “Es un honor conocer una figura de referencia que inspira millones de personas en todo el mundo”, escribió. 

Aunque el Santo Padre no ha confirmado públicamente a qué equipo de fútbol apoya, poco después de ser elegido Pontífice respondió con entusiasmo a un joven exclamando “Forza Roma”.

En el partido disputado el lunes, el Como se impuso con un contundente 3-0 frente a la Lazio, eterno rival de la Roma, el equipo por el que el Papa León XIV parece sentir simpatía.

Imagen del documental sobre Fray Pablo María de la Cruz / Crédito: Cine Católico

La Universidad de Salamanca acoge este viernes 16 de enero de 2025 el estreno de un documental sobre la vida de Pablo María de la Cruz, joven admitido con 21 años de manera excepcional al Carmelo por estar en riesgo de muerte.  

Seis años antes le fue diagnosticado de Sarcoma de Ewing, un tumor maligno que ataca generalmente los huesos. 

El 25 de junio de 2023, Pablo Alonso Hidalgo profesó como carmelita en la iglesia del Carmen de Abajo de Salamanca, después de haber sido admitido al noviciado el 21 de junio, día de San Luis Gonzaga, patrono de la juventud, en la habitación del hospital donde era tratado.  

Bajo el título La Cruz es mi alegría, no mi pena, una cita de San Tito Brandsma que el joven había tomado como propia, el trabajo audiovisual recorre la corta vida de quien tomó el nombre de Pablo María de la Cruz, a través del testimonio de familiares, amigos, sacerdotes, frailes y monjes que le conocieron en la intimidad.  

La película incluye fragmentos de una entrevista que le realizaron al joven pocos días antes de su fallecimiento en la que revela su encuentro con el Señor: “Gracias a la enfermedad me encontré con Dios y, si Dios quiere, gracias a la muerte por la enfermedad me iré con Él. Y es algo que me hace realmente, inmensamente feliz”.  

Pablo María de la Cruz ofreció su vida por tres intenciones: que los jóvenes se encuentren con Jesús, la unidad de la Iglesia y para que los cristianos no tengamos miedo a la muerte. 

En una entrevista concedida a la Cadena COPE poco antes de realizar su profesión religiosa, Pablo María de la Cruz explicó, ante el diagnóstico de una muerte cercana, “lo increíblemente bonita que es la muerte en Cristo. Es algo que no da miedo”.  

Para Pablo, el miedo a la muerte era “un tabú que hay que romper”.  

"Me han dicho que me quedan estos meses y me parece hasta mucho tiempo ya. Las ganas que tengo ya de poder encontrarme con el Padre”, expuso con sencillez.  

Además, añadió dos mensajes. El primero, para los jóvenes: "Nunca es pronto para encontrarse con Dios". Y el segundo, de acción de gracias a Dios “por este tiempo que me está concediendo. De verdad, me noto muy sostenido en la oración”. 

El 15 de julio de 2023, veinte días después de ingresar en la Orden del Carmen, Pablo María de la Cruz falleció y pudo colmar con alegría su anhelo de vida eterna.  

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